La actriz, cantante, bailarina y pianista bonaerense se presentará el domingo 9 de agosto, a las 17 horas, en el espacio teatral sito en Avenida Maipú 3143, partido de Vicente López. A lo largo de una hora, con dirección de Ariel Ruíz Díaz, la protagonista y autora del espectáculo interpretará emblemáticos tangos y milongas que hizo famosas la gran Tita Merello.
La experimentada actriz, cantante, bailarina y pianista bonaerense Bettina Brozzo se presentará en Olivos con el unipersonal musical “Se dice de Tita”.
Será el domingo 9 de agosto, a las 17 horas, en Teatro Núcleo, sito en Avenida Maipú 3143, partido de Vicente López, provincia de Buenos Aires.
Con textos de su autoría y emblemáticos tangos y milongas, que supo interpretar “La morocha argentina”, Bettina Brozzo rendirá homenaje a Laura Ana Merello, más conocida como Tita Merello, la Ciudadana Ilustre de Buenos Aires, máxima distinción porteña recibida en 1990, en el Salón Dorado del entonces Consejo Deliberante (hoy Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El espectáculo cuenta con dirección de Ariel Ruiz Díaz y producción de RD Producciones.
En el plano actoral Bettina Brozzo integra los elencos de “Los árboles mueren de pie”, “La casa de Bernarda Alba” y “Cuando te mueras del todo”, que se vienen representando en el porteño teatro El Bululú.
Simultáneamente, está ensayando “Las de Barranco”, una obra tragicómica escrita por el dramaturgo Gregorio Laferrere, que se estrenará el domingo 6 de septiembre, a las 19 horas, en el teatro El Vitral, con dirección de Walter Basili.
Los domingos continúa con “Los árboles mueren de pie”, “La casa de Bernarda Alba” y “Cuando te mueras del todo”, las tres en el teatro El Bululú.
Cabe destacar que, Bettina Brozzo nació en Puerto Belgrano, partido de Coronel Rosales, bajo el signo de cáncer. Es hija de un marino y una profesora de danzas folklóricas y aficionada al canto.
Cuenta que, en la niñez, con apenas 6 años, solía acompañar a su madre, quien impartía clases de danzas folklóricas. “Cuando regresábamos a casa, le decía: ‘así baila fulanita, así baila zutanito’. Eso provocaba risas a toda la familia. Recuerdo que, de chiquita imitaba a muchos personajes de la tele. Ese don lo fui perdiendo en la adolescencia. ¿Por qué? Porque me puse seria y tímida, vaya a saber por qué”, asegura sonriendo la artista.
En 1975, después de cursar la escuela secundaria e incursionar en la Universidad en Mar del Plata (comunicación social), regresó a Bahía Blanca, en donde vivía e hizo el profesorado nacional de música, con especialidad en Piano. Aunque se recibió en el Conservatorio Nacional López Buchardo, en CABA. Al respecto, cuenta: “trabajé toda la vida y me jubilé de eso”.
Por entonces, Bettina cantaba en coros (estuvo en varios, como el Coro Femenino de San Justo) y para enseñar canciones a los chicos.
Hace algo más de 13 años, se le encendió la llama artística profesional. Todo comenzó “por culpa” de un accidente en la pública. “En 2013, estaba trabajando en tres escuelas porteñas, como profesora de música. Una nochecita, caminando por Palermo, tropecé y caí en una bicisenda, recién inaugurada. Lamentablemente, al apoyar las manos, me quebré los dos codos”, rememora agradeciendo que no pasaba ningún vehículo.
Luego de la operación en el codo izquierdo, a la madre de María Soledad y abuela de Luca no le quedó otra opción que hacer reposo, seguir las recomendaciones médicas y esperar el alta.
Mientras aguardaba el “santo día” para retomar la labor docente, Bettina masticaba bronca y se hacía la típica pregunta: “¿por qué a mí?”. Es que, por entonces, no podía soportar tanta quietud. “Soy muy activa”, afirma la canceriana que necesitaba expresarse artísticamente.
Cuando fueron desapareciendo los dolores y, sobre todo, la bronca, Bettina se acercó al denominado Programa Cultural en los Barrios, en Liniers. Luego de interiorizarse sobre los talleres, se inscribió en coro y teatro.
El primer día, la profesora de teatro de ese centro municipal pidió que cada alumno se presentase ante sus compañeros. Brozzo se inclinó por el humor. “Como me gustaba Niní Marshall y el cine de los ’50, me largué con un monólogo de la inolvidable actriz, guionista y comediante, que gustó mucho”, asegura.
En forma simultánea, la multifacética artista empezó a concurrir al taller de coro. “Fue ahí que descubrí mi voz. Porque yo trabajaba con la voz, pero con piloto automático. Lo hacía mecánicamente. El taller me ayudó a escuchar mi voz, mi esencia”, recuerda orgullosa tras recibir el elogio de su profesor.
Al año siguiente, Bettina decidió presentarse al casting de un musical: “Divorciadas”. “El director, Sergio Lobo, buscaba actrices que canten muy bien y, además, bailen en taco aguja. Entonces, preparé el monólogo de Ninï Marshall y “‘Sos buena con mami’ (tema de Mamy Morton, del musical Chicago). Apenas comencé la improvisación, Lobo me sugirió: ‘Bettina, intervení más’. Sugerencia a la que accedí y me sirvió para conseguir el papel y darme el espaldarazo para dedicarme definitivamente a la actuación”, concluye Bettina Brozzo.

