ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL.- Piotr I. Chaikovsky y Ludwig v. Beethoven con el destacado maestro venezolano Alejandro Carreño en dirección

La Orquesta Sinfónica Nacional te invita a disfrutar de un concierto emotivo en la Sala Argentina del Palacio Libertad. Con la conducción del maestro venezolano Alejandro Carreño, la Sinfónica Nacional interpretará, con una formación reducida e intimista, la Serenata para cuerdas, en do mayor, op.48 de Chaikovsky y la Sinfonía N°7, en la mayor, op.92 de Ludwig van Beethoven.

Orquesta Sinfónica Nacional
Viernes 4 de septiembre | 20 h
Auditorio Nacional
GRATIS

La Orquesta Sinfónica Nacional iniciará el espectáculo con la Serenata para cuerdas en do mayor, op. 48. Compuesta durante un verano transcurrido en Ucrania, la Serenata para cuerdas es una auténtica síntesis de las virtudes creativas de Chaikovski: el cuidado de la escritura, su apego a las estructuras clásicas, su talento inigualado para la melodía y su capacidad para estilizar los aires de su tierra.

En una carta dirigida a su enigmática mecenas Nadezdha von Meck, Chaikovski revelaba que el primer movimiento era un homenaje explícito a su amado Mozart, y que estaría satisfecho de saber que en algún punto se había aproximado a su modelo. Detrás de ese equilibrio clásico está, por supuesto, la expresión apasionada que es su sello inconfundible. El segundo movimiento, un vals en el mejor estilo europeo, deja paso a una Elegía, en la que se combinan sencillez, melancolía y, nuevamente, la más profunda expresión, por medio de una serie de recursos musicales que parece inagotable: con solo cinco líneas de cuerdas, el compositor puede crear un auténtico tejido orquestal digno de sus mayores creaciones.

El último movimiento está basado en temas rusos: después de una introducción lenta, un típico ritmo de danza se adueña del conjunto, sobre dos ideas musicales complementarias. Pero, para el final, Chaikovski tiene reservada una sorpresa: cuando todo hace suponer que la obra terminará en este clima festivo, irrumpe de nuevo el tema apasionado y solemne del primer movimiento, para combinarse con el material anterior. Con este efecto dramático concluye una de las obras más representativas de un genio cuya figura no deja de despertar admiración.

A continuación, escucharemos la Sinfonía n° 7 en la mayor, op. 92 de Beethoven. Luminosa, festiva, de ritmo cautivante, la séptima (escrita entre 1811 y 1812) fue una de las obras que más suceso tuvieron en vida de su autor; se trata, efectivamente de una obra maestra en la que se conjugan la más sólida arquitectura musical y la expresión más genuina.

En el final del período medio de su creación, y después de varios éxitos como compositor que ayudaron a apuntalar su siempre cambiante ánimo, la sinfonía contiene una vivacidad sorprendente, y su carácter ha inspirado la famosa frase de Richard Wagner acerca de que es una verdadera “apoteosis de la danza”

El primer movimiento se abre con una introducción lenta y majestuosa, marcada como Poco sostenuto, en la que el tutti de la orquesta (es decir el conjunto de todos los instrumentos) se va alternando con solos de las maderas, que construyen un tejido propio; esta introducción se transforma en una nota repetida (mi) que lleva al tema principal, de carácter danzante, que se va desarrollando hasta consolidarse.

El segundo movimiento, Allegretto, es tan fascinante como misterioso. En base a su procedimiento favorito, la variación, Beethoven va construyendo una sucesión hipnótica, pero no en torno a una melodía, como es habitual, sino de una sucesión armónica sobre la que se despliega un contrapunto de gran belleza. Después de una sección central en modo mayor que distiende la obsesión del ritmo principal, se vuelve al clima grave y serio del comienzo, para cerrar con el mismo acorde de las maderas con el que se inició. El tercer movimiento, marcado Presto, alterna una sección rápida con otra lenta y ceremoniosa, posiblemente basado en un canto de peregrinos.

Varios expertos han señalado que una de las influencias directas en el carácter danzable de los temas de esta sinfonía fue la colección de melodías folklóricas de las islas británicas que Beethoven arregló a pedido de un editor, en el mismo período en el que componía la séptima sinfonía. Esto es más que evidente en el último movimiento (Allegro con brio), cuyo tema principal tiene enormes similitudes con la canción «Save me from the grave and wise», perteneciente a las 12 canciones irlandesas arregladas por Beethoven (catalogadas bajo el número WoO 154).

Luego de la aparición de un tema que contrasta con el anterior, se desarrolla este material con una fuerza arrolladora. Pocas obras en la historia de la música habían alcanzado la potencia de este movimiento, que avanza sin descanso hacia un final espectacular. Con un estilo y una paleta de recursos tan consolidados como revolucionarios, Beethoven ha logrado, una vez más, romper el molde y crear un monumento que será un hito para su tiempo y para las futuras generaciones.

Orquesta Sinfónica Nacional
Director invitado:
Alejandro Carreño

Programa:
🎵 Piotr I. Chaikovsky: Serenata para cuerdas, en do mayor, op.48
🎵 Ludwig van Beethoven: Sinfonía N°7, en la mayor, op.92.