FIMBA 2026: Chango Spasiuk y una noche mágica en la Catedral marcaron otra jornada inolvidable

El músico misionero convirtió sus dos funciones en una fiesta de ritmos del litoral, mientras la Filarmónica de Río Negro, el Coro Polifónico Nacional y la soprano mexicana Cecilia Eguiarte emocionaron a una Catedral colmada. Diez horas de músicas sin etiquetas completaron el cuarto capítulo del Festival.

El FIMBA 2026 vivió otra jornada histórica, este sábado 19 de septiembre, con dos presentaciones de Chango Spasiuk junto a su banda y un mágico concierto de la OFRN (Orquesta Filarmónica de Río Negro) junto al Coro Polifónico Nacional y la soprano mexicana Cecilia Eguiarte, que empacharon de música, de gente y emociones la sala del Teatro La Baita, el primero, y la Catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapi los segundos.

Casi diez horas de una programación que tuvo además como protagonistas al clarinetista español Raúl Traver Castelló acompañado por el pianista salteño David Benites en el Camping Musical Bariloche, sobre cuyo escenario también dejaron su marca la cantante Sol Liebeskind con Rusell Kranes al piano; en tanto el guitarrista y compositor argentino Guillo Espel al frente de su cuarteto lo hizo en la Biblioteca Sarmiento.

Una “maratón” de propuestas que comenzó bien temprano con el Cuarteto Atlas, de Brasil, y la formación rionegrina Quinteto Viento Sur, en el auditorio del INVAP; y que reunió a Samantha Navarro y Sebastián Prada, de Uruguay, y la brasileña Clarissa Ferreira en Puerto San Carlos, en el marco del Showcase Mercado de Música Patagónico.

Con ese mapa, el cuarto capítulo del Festival Internacional de Música de Bariloche, creado en 2019 por Martín Fraile Milstein, director de la OFRN, y organizado por la Secretaría de Cultura de la provincia reafirmó una vez más su carácter de encuentro de propuestas artísticas con origen en diferentes géneros y estéticas, pero siempre abiertas al intercambio, en una celebración de la riqueza que significa eso llamado diversidad.

Una celebración de chamamé, polcas y algo más
En una tarde/noche perdonada por el frío, el marco para las presentaciones de Chango Spasiuk, con una sala a tope en la que se podía respirar el ánimo de celebración, con el Día Nacional del Chamamé como condimento extra, y con militantes del optimismo a la espera de que se liberara una butaca que ensayaban una cola que se perdía hacia la esquina de las calles Moreno y Morales, no pudo haber sido más propicio.

Con un contundente repertorio en el que convivieron el chamamé, las polcas y la canción litoraleña, entre otros estilos de su Misiones natal y “alrededores”, y respaldado por una banda tan sólida como versátil, con abundancia de recursos técnicos y una calidad expresiva sin límite, el músico fue el anfitrión principal de una fiesta inolvidable.

La potencia de Chamamé Crudo, las sutilezas de Pynandy, la dulzura de Tarefero de mis pagos y Viejo caballo alazán, acariciadas por la voz de Marcelo Dellamea, fueron parte de la primera parte de un recorrido que hizo escala en los recuerdos de aquel chico nieto de inmigrantes ucranianos que a los 11 años comenzó a tocar las primeras polcas en los casamientos para enseguida encender al público con los ritmos de su ascendente europeo.

El elogio de la belleza como mensaje, la música como necesidad vital… “Nosotros también la necesitamos”, dice Spasiuk, que mientras lleva las posibilidades de su acordeón al límite hasta quedar con su mejilla recostada sobre el fuelle, como un acto de amor al instrumento que le permite conectar de un modo tan especial con quienes frente a él se deshicieron sapucais y parecían estar a punto de saltar de sus butacas para convertir La Baita en un patio misionero.

En ese trance, a su derecha el chaqueño Dellamea en la guitarra y el santiagueño Pablo Farhat en el violín ponían su virtuosismo al servicio de cada pieza a la que el acordeón iba abriéndole camino. El curuzucuateño puso a bailar hasta uno de los acomodadores de la sala, las palmas de todos acompasaron una polca más, mientras a la izquierda del anfitrión, Javier Martínez Vallejo desplegaba su arsenal de recursos percusión y el paranaense Enzo Demartini abandonaba por un rato la guitarra para tomar su acordeón verdulera y trenzarse con Spasiuk en transiciones vertiginosas hasta desembocar en un nuevo remanso de melodías mesopotámicas.

Una versión distinta de Libertango y una interpretación de Seguir viviendo sin tu amor compartida con el canto coral del público allanó el camino para un final con muchos más sapucais para Kilómetro 11, en celebración del chamamé y la memoria de Tránsito Cocomarola, y el clásico El toro, intermediados por esa canción preciosa que es Adiós Beatriz, y cerrar la fiesta, después de una exhortación a “defender la universidad, la educación y la salud publicas, el agua y el territorio”, con Ivancó, en un nuevo regreso a sus raíces ucranianas que puso a La Baita de pie para despedir a los músicos con una ovación interminable.

Fiesta en la Catedral
En esa especie de “elige tu propia aventura” que es el FIMBA, el programa de la cuarta jornada de su edición 2026, la sexta de 2019 a la fecha, propuso en la Catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapi un viaje en el tiempo a través de obras de compositores clásicos como Georges Bizet, Giacomo Puccini, Jules Massenet y Giuseppe Verdi, al mismo tiempo que la posibilidad de descubrir de la mano de la soprano mexicana Cecilia Eguiarte la Canción N°1 del Ciclo Voces Latinoamericanas del compositor argentino Mauricio Charbonier, y visitar el universo de los compositores mexicanos Felipe Villanueva y María Grever.

También allí, sobre el ingreso del templo que da a la calle O’Connor, un grupo de esperanzados amantes de la música mantenían la esperanza de ser parte de la celebración mientras dentro se sucedían la Obertura de Carmen, el bloque de canciones mexicanas y Intermezzo Acto III de la ópera Manon Lescaut, interpretado de manera magistral por la OFRN, con Martín Fraile Milstein al mando.

Dos nuevas intervenciones de Eguiarte, para dos “hits” del género, O mio babino caro y Un bel dí, vedremo fueron el prólogo para el ingreso del Coro Polifónico Nacional que sumó sus 70 voces a la Méditation de Thaïs, que tuvo en el francobarilochense Luis Salva un violín solista de notable solvencia y una expresividad que dejó enmudecida por varios segundos a la multitud, que necesitó reponerse de tanta maravilla para estallar en una ovación.

Enseguida fue el turno de otra que sabemos todos, L’amour esta un oiseau rebelle, conocida como la Habanera, de Carmen, con una Eguiarte sensual, provocadora, seductora y vocalmente sin fisuras en el rol de la protagonista de la ópera de Bizet, yendo y viniendo de un lado al otro del proscenio, respaldada por el orgánico orquestal y la formación coral dirigida por Fernando Tomé,

Prólogo de un final que sumó para el Va, pensiero de la ópera Nabucco a los integrantes del Coro de la OFRN, y que siguió con el Des Irae del réquiem de Mozart y una interpretación enérgica de Heia, heia in den Bergen, aria del Primer Acto de la opereta The Csárdás Princess, de Emmerich Kálmán.

Entonces sí, tras una exhortación a la defensa del Coro Nacional de Niños, que en las vísperas de su 60 aniversario fue disuelto a finales de julio pasado por disposición del Gobierno nacional -“La Argentina va a ser más justa y rica si ponemos a la educación y al arte en el centro de la escena pública”, resaltó el director antes de invitar al público al canto colectivo de Cielito lindo para el cierre de un concierto inolvidable más del FIMBA.

Perfume francés y la virtuosa sociedad de música y tecnología
La cuarta jornada del FIMBA había comenzado muy temprano, en el Camping Musical Bariloche, con la presentación del clarinetista español Raúl Traver Castelló, quien acompañado por el pianista David Benites abordó un repertorio dedicado a los grandes clásicos franceses con Carmen y la obra de Debussy como parte esencial de una propuesta presentada como Un viaje musical de París a Buenos Aires.

Poco más tarde, el Cuarteto Atlas, de Río de Janeiro, y Viento Sur, ensamble de la OFRN, se sumaron a la celebración de los 50 años del INVAP, una empresa de la Provincia de Río Negro que compite en mercados internacionales de alta exigencia tecnológica y que opera junto al sistema científico-tecnológico argentino para convertir conocimiento en proyectos reales.

En ese marco, Fraile Milstein destacó el estrecho vínculo que existe entre tecnología y arte, dos áreas de la vida humana que avanzan y se desarrollan a partir de preguntas que siempre encierran en sus respuestas nuevos interrogantes.

Acto seguido, el Cuarteto N° 1 para cuerdas de Heitor Villa-Lobos y la Fantasía Brasileira de Ricardo Cándido fueron la carta de presentación del cuarteto integrado por los violinistas Ricardo Amado y Carlos Mendes, el violista Ricardo Taboada y el violonchelista Ricardo Santoro. En tanto la segunda parte, a manos del Quinteto Viento Sur, ensamble de la OFR, que hizo foco en la música argentina.

Jazz, folclore y el eterno poder de la canción
Mientras Sol Liebeskind sumaba la dosis de jazz del FIMBA 2026 en el camping Musical Bariloche, en la cálida sala de la Biblioteca Sarmiento, justo frente al Centro Cívico, el Guillo Espel Cuarteto volvió a dejar su marca en el Festival, con su nuevo trabajo discográfico Papel Máquina como punta de lanza de un repertorio que hizo eje en la vertiente más folclórica del guitarrista y compositor.

Con una dinámica de protagonismo compartido, el diálogo entre Espel y sus compañeros de ruta, Oscar Albrieu Roca en vibráfono y percusión, Pedro Carabajal en violonchelo, y Damián Foretic en bandoneón, fue un factor esencial en el desarrollo del concierto, que Incluyó una versión maravillosa de La nochera y pieza propias como la ocurrente Otra latitud, que pone a prueba al tiempo que permite el lucimiento de cada uno de los músicos.

En tanto, a menos de 200 metros de allí, en el auditorio de Puerto San Carlos, la canción era la estrella de una nueva jornada del Showcase Mercado de Música Patagónico, concebido como una plataforma de encuentro, circulación y profesionalización que busca fortalecer la escena musical de la Patagonia y ampliar sus vínculos con los circuitos nacionales e internacionales, que en este caso tuvo como protagonistas a los uruguayos Samantha Navarro y Sebastián Prada, y a la brasileña Clarissa Ferreira.

Los tres, enfocados en el formato de la canción propiamente dicha, con dosis de ironía y humor en el caso de Navarro, que tuvo celebradas versiones de Mi jardín japonés, Analía y La planta; con fuerza testimonial en el caso de Prada, con temas como Hemisferio Sur; y con una búsqueda más orientada a la tradición en el caso de la violinista, cantante y etnomusicóloga gaucha.

El FIMBA 2026 se despide a toda música
El FIMBA 2026 llega este domingo 20 de septiembre a su quinta y última jornada con una programación que volverá a combinar música de cámara, formación coral, piano y un cierre sinfónico atravesado por el reggae. Serán cinco conciertos en cuatro horarios, con dos funciones del espectáculo que tendrá la responsabilidad de bajar el telón del Festival.

La actividad comenzará a las 15 en el Camping Musical Bariloche, donde el brasileño Cuarteto de Cuerdas Atlas tendrá una nueva presentación en el FIMBA. Después de su paso por INVAP, el conjunto integrado por dos violines, viola y violonchelo llevará esta vez su propuesta al entorno natural del Camping Musical, a orillas del Lago Moreno.

A las 17.30, en el Teatro La Baita, llegará uno de los acontecimientos centrales del cierre: Bob Marley Sinfónico, que se presenta por primera vez en la Patagonia. La propuesta lleva las canciones del músico jamaiquino al lenguaje orquestal y tendrá como invitados a Fidel Nadal, histórico integrante de Todos Tus Muertos, y Chelo, cantante de La Zimbabwe, junto a la Camerata de la Orquesta Filarmónica de Río Negro. El espectáculo tendrá una segunda función a las 20.30, también en La Baita.

En medio de ambas funciones, la programación abrirá otros dos caminos. A las 18, en la Catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapi, será el turno de los Niños y Jóvenes Cantores de Bariloche y la Agrupación Coral Cantores de Bariloche, bajo la dirección de Gimena Altmann Beveraggi. La presencia de estas formaciones locales completa una de las líneas que atravesaron esta edición: la convivencia entre artistas de trayectoria internacional, músicos profesionales y nuevas generaciones.