Tangerine Flavour llevan su rock de raíces al directo con su disco Alive

La banda madrileña Tangerine Flavour reúne en su nuevolanzamiento la energía de más de una década de escenarios, con el country, el folk americano, el southern rock y el rock como principales ingredientes. Alive! nos sirve de gancho perfecto para introducirnos de lleno en los entresijos del directo de la banda, un directo cargado de fuerza y de energía y que cierra por todo lo alto los fastos del décimo aniversario de la banda.

Tangerine Flavour han querido capturar la banda tal y como es cuando pisa un escenario con el pulso del directo marcando cada canción y esa mezcla de country, rock, folk americano y southern rock que llevan más de una década haciendo suya. El resultado es un disco que huele a huele a carretera, a madera y a válvulas calientes; una instantánea de una banda que ha encontrado en el directo su territorio natural.

Lejos de buscar una reproducción milimétrica de sus canciones, el grupo apuesta por recoger en este trabajo la energía, la interacción y la intensidad que forman parte de sus conciertos. Guitarras eléctricas, armonías vocales, una base rítmica sólida y una clara conexión con el rock americano de raíces dan forma a un repertorio en el que conviven country, folk, southern rock y rock clásico.

El escenario de Sala El Sol se convierte así en el punto de encuentro entre las canciones de Tangerine Flavour y una banda curtida después de años de conciertos y kilómetros de carretera. El resultado es un disco que pone el foco en la interpretación y en el carácter de cada tema, dejando espacio para que las canciones crezcan y respiren lejos del estudio.

Después de más de una década de recorrido, Tangerine Flavour mantienen intacta su apuesta por las guitarras, las buenas canciones y el rock de raíces, pero este nuevo lanzamiento añade una perspectiva diferente: la de una banda que decide documentar uno de sus principales espacios naturales, el directo.

Grabado en una de las salas históricas de Madrid, Alive! funciona como una fotografía de Tangerine Flavour en su momento actual y como una nueva forma de acercarse a un grupo que lleva años reivindicando, desde aquí y con personalidad propia, los sonidos que dieron forma al rock americano.