Palomo Palomo debuta con el LP ‘¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?’

El disco se compone de 10 canciones sencillas acerca de la rabia y los patéticos desafíos de una generación abocada al pesimismo.

Palomo Palomo no sabe cómo, pero parece que sabe qué le estalla en las canciones. No sabe qué ideas, qué discursos, si los hay o son viejísimos; si les toca a los cantantes cantar o hacer cantar. No parece que pueda, por ahora, callarse.

Estas canciones disparan a veces con rabia, a veces con asombro y otras con anhelo de salida, con deseo radical de silencio. Esta necesidad de no tomarse en serio casi nada que no sea un dedo, un dedo en el ojo, un dedo que apunta o una mano entera que pueda o sepa distinguir todavía otra mano.

¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? Es la pregunta o súplica que Palomo Palomo se hace o nos hace en su trabajo. Y no sabemos si estamos ante una versión de un cuento chino, un cuento de Carver o una confesión de quien no sabe cómo expresar el aturdimiento.

La razón por la que Palomo Palomo se encuentra incapaz de callarse es compartida. Sus amigas, sus amigos, sus compañeras y compañeros en el día a día le transmiten desesperación, rebeldía y espíritu crítico. La mayoría de palabras y discursos sobran, redundan y entorpecen, o bien directamente nos tratan como personas inútiles y nos acomodan cuales dígitos dentro de la más podrida de las lógicas sistemáticas. Es tarea complicada atinar en qué palabras merecen la pena ser pronunciadas y escuchadas con admiración y cuales interrumpidas de inmediato. Las canciones de Palomo Palomo no imponen ninguna certeza absoluta, son intentos de comprender qué hay de valioso en un mundo castigado.

¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? Suena a garaje. A un garaje fabricado en el propio cuarto de Palomo, donde van surgiendo canciones con un intenso halo de precariedad. De estas emociones compartidas con quienes conviven a su alrededor se pretende valer para hacer sonar los temas que componen el disco de una manera sucia pero honesta, declarando así sus principios: la calle, el piso compartido, el aula de enseñanza pública, el negocio de barrio, el parque y los pocos rincones de la cotidianidad que resisten a ser invadidos por la tecnocracia y la masificación y gentrificación capitalistas suenan, para Palomo, de un modo imperfecto. Así resuena lo que nos pretende expresar. Embrutecido y real.

El disco se compone de 10 canciones. 10 canciones sencillas acerca de la rabia y los patéticos desafíos de una generación abocada al pesimismo. Hay hueco para la esperanza, de ello se encargan temas como Olivia, espero que estés bien, y El castillo de Santa Bárbara; también para la nostalgia que retuerce desde la infancia, la adolescencia o momentos felices pasados en Dorada y plateada, Mi Jesús, Això és un adèu i l’amor és un mirall; por supuesto para la crítica como en No eres feliz, James Gandolfini y Aurora está al borde del terrorismo; y algún que otro estallido más rabioso como en El albatros y A puntito de volverme loco.

El título del álbum surge de una colección del relatista norteamericano Raymond Carver, quien, en el relato homónimo, concluye con una última frase que bien sirve de nexo de unión y conclusión para con el disco:
“Dijo:
-Sólo quiero decir una cosa más.
Pero le resultó imposible imaginar cuál podría ser aquella cosa.”

PRÓXIMOS CONCIERTOS
8 de noviembre, Café La Palma, Madrid.