El cuarteto independiente debuta con un álbum tan íntimo como expansivo, producido a seis manos en tres estudios distintos.
Tras siete años de trayectoria construyendo su identidad desde la complicidad y el trabajo independiente, Macedonia presenta su primer álbum de estudio: Al Otro Lado De La Realidad. El trabajo sintetiza casi dos años de búsqueda meticulosa y reúne diez canciones que transitan con soltura entre el riff enérgico y la sensibilidad melódica, rescatando el valor primario de la canción pop-rock sin ataduras a modas pasajeras.
Luego del impulso generado por los sencillos adelanto “Sinceramente” y “Moby”, la banda conformada por Lisandro Destito (voz y guitarras), Francisco Santoro (teclados y coros), Vicente Ballay (bajo) y Franco Scaglia (batería) consolida su propuesta con una obra cohesiva que navega entre la introspección personal y la urgencia del vivo.
El álbum abre de manera frontal con “Mientes”, una declaración directa que marca el pulso del lanzamiento. A partir de allí, Al Otro Lado De La Realidad propone una experiencia dinámica: juega con la percepción en el track homónimo, se sumerge en la emotividad con “Días” y “Gloria”, acelera con la pulsación de “Sinceramente” y culmina en la atmósfera reflexiva de “Vestido Para Morir”.
Las letras de Destito abordan con solidez y sin dramatismos los vínculos inconclusos, las ausencias y lo efímero de lo cotidiano, apelando a la honestidad lírica. En el plano instrumental, la precisión arquitectónica de los teclados de Santoro dialoga con las líneas de bajo de Ballay y la batería técnica y potente de Scaglia, logrando que cada canción habite un universo propio sin perder la identidad colectiva del grupo.
El disco fue producido en conjunto por Macedonia, Acosta De Todo y Luis María Cabezas, en un proceso de grabación itinerante que se distribuyó entre tres recintos clave: Flamingo Estudio (con Macabre y Buho Rocino en la consola), Estudios Santa Marta (Luis María Cabezas) y Estudio Acosta De Todo.
Esta itinerancia aportó matices distintivos a cada composición. La mezcla y el masterizado, a cargo de Cabezas, terminaron de moldear un sonido envolvente que equilibra la calidez de lo íntimo con la fuerza de lo expansivo. Asimismo, la propuesta visual del álbum fue diseñada por el propio tecladista, Francisco Santoro, cerrando una mirada estética integral.

