En el marco de la Gira Despedida 2026 de Gonzalo Hermosa, Los Kjarkas colmaron el emblemático teatro de la calle Corrientes con un show atravesado por la emoción, la música y la cultura andina. Una noche inolvidable para celebrar más de seis décadas de historia y el legado de una figura fundamental del folklore latinoamericano.
Buenos Aires fue escenario de una noche histórica. Los Kjarkas se presentaron con entradas agotadas en el Teatro Gran Rex, en uno de los conciertos más especiales de su recorrido: la despedida de los escenarios de Gonzalo Hermosa, fundador, líder y alma de una de las agrupaciones más importantes de la música andina.
Ante un teatro colmado, el público acompañó de principio a fin un espectáculo que recorrió más de seis décadas de canciones, historias y raíces. La emoción fue protagonista desde los primeros acordes, en un encuentro que tuvo tanto de celebración como de homenaje a una trayectoria que dejó una huella profunda en la música popular latinoamericana.
El escenario del Gran Rex se transformó en un verdadero universo andino. Música, danzas, vestuarios tradicionales, imágenes y símbolos culturales se integraron en una puesta de gran despliegue, acompañando cada momento del concierto y llevando al público por distintos pasajes de la historia de Los Kjarkas.
Los bailes y las expresiones folklóricas tuvieron un lugar central, reforzando el espíritu de una propuesta en la que la identidad de los pueblos andinos estuvo presente mucho más allá de las canciones. Sobre el escenario, cada elemento fue parte de un mismo relato: celebrar las raíces, la memoria y el legado de una música que atravesó fronteras y generaciones.
A lo largo de la noche sonaron algunos de los grandes clásicos que convirtieron a Los Kjarkas en un emblema continental. Canciones como “Llorando se fue”, “Imillitay”, “Al final”, “Pequeño amor”, “Canto a la mujer de mi pueblo”, “Ave de cristal”, “Tiempo al tiempo”, “Cómo has hecho” y “Una palabra más” volvieron a encontrarse con un público que las hizo propias, entre coros multitudinarios, ovaciones y momentos de profunda emoción.
Pero el centro de la noche estuvo inevitablemente puesto en Gonzalo Hermosa. A sus 75 años y después de una vida dedicada a la música, el compositor boliviano transita su última gira mundial, poniendo punto final a una trayectoria extraordinaria. Buenos Aires lo despidió de pie, con un Gran Rex lleno y una ovación a la altura de su legado.
Fundador de Los Kjarkas en los años sesenta, Hermosa construyó un repertorio de más de 200 obras y fue protagonista de la expansión internacional de la música andina, llevando sus sonidos, instrumentos y tradiciones a escenarios de todo el mundo. Sus composiciones trascendieron épocas y geografías hasta convertirse en parte esencial del cancionero latinoamericano.
La presentación en Buenos Aires dejó así una de las imágenes más potentes de la Gira Despedida 2026: un teatro emblemático de la calle Corrientes completamente colmado, generaciones reunidas alrededor de las mismas canciones y una leyenda recibiendo el cariño de un público que acompañó su música durante décadas.
No fue solamente un concierto. Fue una celebración de la historia de Los Kjarkas, un homenaje a la cultura andina y el emotivo adiós de Gonzalo Hermosa a los escenarios porteños.
Una noche que quedará en la memoria de quienes estuvieron ahí y en la historia de una agrupación que, después de más de seis décadas, sigue demostrando que sus canciones ya pertenecen a generaciones enteras.

