Durante años, Elena Radiciotti fue una figura fundamental dentro de algunos de los proyectos más interesantes de la escena independiente argentina. Como integrante de Isla Mujeres y pieza clave de Fonso y Las Paritarias, construyó un recorrido sólido como instrumentista y compañera musical. Sin embargo, detrás de ese recorrido siempre existió la búsqueda de encontrar una voz propia a través de la composición.
Ese camino encuentra hoy su primera gran materialización en “Nuevos Años Locos”, un álbum debut que no sólo la presenta como cantante, sino que la consolida como autora de canciones. Nueve temas atravesados por la memoria, los cambios, el desarraigo y la incertidumbre de una generación que creció sin demasiadas certezas, pero con la necesidad de seguir imaginando futuros posibles.
“La música es para mí algo muy natural, intuitivo. Antes de saber cómo se llamaban los acordes o las escalas, ya sabía cómo sonaban y cómo hacerlos sonar”, cuenta Elena. Su historia está atravesada por la música desde la infancia, creció escuchando a su padre cantar y preparar las pistas para tocar en bailes de pueblo junto a una banda familiar que mezclaba canciones románticas y repertorio tropical. En ese universo sonaban clásicos de artistas como Leo Dan, Los Iracundos, Leonardo Favio y Juan Gabriel, voces que formaron parte de la banda sonora de su infancia y moldearon tempranamente su sensibilidad melódica. Mientras los adultos tocaban, ella era la niña que se dormía entre dos sillas al costado del escenario y que, más tarde, se sumaba a las pruebas de sonido para cantar segundas voces.
Aquella experiencia temprana dejó una marca profunda, la música dejó de ser una actividad para convertirse en una forma natural de habitar el mundo. Y dentro de ese universo, la canción apareció como un lenguaje propio.
“Nuevos Años Locos” nace precisamente de esa necesidad de narrar. Es un disco escrito en un momento de transformaciones personales, donde Elena decidió asumir el protagonismo de sus propias historias.
“Pienso en haberme ido sola de mi pueblo a los 17 años, siendo la única de mi familia que lo había hecho hasta ese momento. Hoy miro hacia atrás y veo mucha valentía ahí. Me agarro de esa fuerza cada vez que tengo que tomar nuevas decisiones. Sacar este disco me hace sentir más vulnerable porque apostar a algo implica un riesgo. Pero también significa hacerse cargo de lo que uno quiere.”
Más que un debut solista, “Nuevos Años Locos” es el punto de partida de una etapa en la que Elena busca profundizar cada vez más en el oficio de escribir canciones. Canciones capaces de transformar experiencias personales en relatos colectivos, de poner palabras donde a veces sólo existen emociones difusas y de construir refugios en medio de la incertidumbre.

