«Isla Dorada» es la primera creación del contrabajista Michel Molines, que fusiona el jazz moderno con la música folclórica de su país natal, Venezuela.
Se trata de una creación híbrida interpretada por un quinteto de jazz, enriquecida con percusiones latinas y realzada por la voz apasionada de una cantante venezolana.
A través de una letra delicada, que sin embargo refleja una dolorosa realidad venezolana, estas composiciones están repletas de ricas improvisaciones impulsadas por ritmos tradicionales. Se trata músicos de jazz que cultivan un cariño especial y un auténtico talento por la música latina.
En la confluencia del jazz y la música de Venezuela, tierra natal del compositor Michel Molines, Isla Dorada nos invita a cruzar un puente entre dos continentes, dos culturas, dos épocas.
Una historia escrita con la nostalgia de un país perdido y la alegría de una infancia recuperada.
Michel Molines | Contrabajo, composiciones, arreglos y letra
Rebecca Roger-Cruz | canto y percusión
Hugo Afettouche | Flauta traversa y saxofón tenor
Lou Lecaudey | Trombón Rémi Ploton | Piano Fabien Rodriguez | Batería
David Doris / Grégory D’addario : Percusión
Pascal Coquard | Grabación y mezcla en el estudio Les Tontons Flingueurs (julio de 2025)
Raphaël Jonin | Mastering al Studio J Raph ing
Rémy Porcar | Artwork
Geoffrey Grangé | L’Apothicaire Sérigraphie
Inouïe Distribution | Distribuidor
Zoé Penaranda | Administración / Producción
Mathieu Miailhes | Booking / Comunicación
SINGLE 1
“TE VEO”
ACERCA DEL SINGLE
“TE VEO”, tema que da título al primer álbum de ISLA DORADA, narra la visión juvenil de una Venezuela encantadora, que, al llegar a la edad adulta, se ve confrontada con la realidad de un país afectado por la corrupción, la injusticia, la miseria y la inseguridad.
Esta lucidez, sin embargo, nunca empañará la nostalgia que sigue alimentando el amor por la patria.
SINGLE 2
“OLVÍDATE DE LO MALO”
ACERCA DEL SINGLE
Hay que bailar. Y más aún cuando todo anda mal, hay que bailar.
Incluso después de un terremoto, hay que bailar. Y más aún después del 24 de junio, en Venezuela, hay que bailar.
La salsa invita a la fiesta.
Cuando los cortes de agua y luz son diarios, cuando cuesta alimentarse correctamente, cuando la corrupción domina, después de haber enterrado a los muertos, cuando el país está perdido.
Hay que bailar. Más que nunca.

