The League of Crafty Guitarists junto a la Camerata de la Filarmónica de Río Negro, y el Coro Polifónico Nacional, marcaron los puntos más altos de una tercera jornada que volvió a extenderse por distintos escenarios de Bariloche. The Camarada Tango Quartet y la Camerata Juvenil Municipal completaron otro día de música sin fronteras.
Hay ocasiones, en la interpretación de la música, en las que la búsqueda del máximo nivel de perfección en su ejecución conspira contra la expresividad que toda obra de arte debería tener para conectar con su espectador. En otros casos, en cambio, el exceso de “comunicación” con el público pone en riesgo el piso mínimo de calidad que de pretende de cualquier expresión artística.
Pero cuando los dos factores se combinan en las dosis precisas, como ocurrió este viernes entre los integrantes de The League of Crafty Guitarists y los de la Camerata de la Orquesta Filarmónica de Río Negro y durante la presentación del Coro Polifónico Nacional, sucede la maravilla y uno desearía que ese instante se prolongue para siempre, como parecieron pedirlo las despedidas interminables que coronaron ambas “experiencias”, en la tercera jornada del FIMBA (Festival Internacional de Música de Bariloche), organizado por la Secretaría de Cultura de Río Negro.
El espíritu del Rey Carmesí se apoderó del Teatro La Baita
Con los ocho integrantes del colectivo de guitarras creado por Robert Fripp en 1986 rodeados por los músicos de la Camerata de la Orquesta Filarmónica de Río Negro como si ambas partes no fueran tales sino un solo cuerpo, la puesta en escena del concierto anunciado como The League of Crafty Guitarists junto con la Camerata de la Filarmónica de Río Negro de algún modo pedía reemplazar el adverbio “junto” por alguna forma aún más integradora.
Aún cuando el programa exigía la sola participación de los guitarristas, como en Blockhead o el Yamanashi Blues, un clásico de sus distintas formaciones; o si bajo la batuta del joven director chileno Marko Sanfelices ponía a sonar sólo a la Camerata, la sensación siempre fue de estar frente a un cuerpo orgánico único, como si guitarras y cuerdas hubieran sido siempre parte de lo mismo.
Bajo esa premisa, el concierto -en realidad fueron dos con igual repertorio- recorrió distintas facetas de la obra de Fripp, como sus paisajes sonoros denominados “soundscapes” representados por Pie Jesu o Midnight Blue; sus piezas creadas para su comunidad de guitarristas, como Eye of the Needle o ese boogie decididamente deforme que es el Intergalactic Boogie Express; y el universo de King Crimson, que sin duda impregna con su impronta a todas demás.
Una intensa versión de Larks’ Tongues in Aspic I fue la puerta de ingreso al capítulo crimsoniano, que a lo largo del programa reapareció con THRAK, mantuvo su omnipresencia con Dangerous Curves y se perpetuó en el tramo final con Red, primero, y ya fuera de programa, con 21st. Century Schizoid Man y Vrooom. Música sin palabras. Y sin tiempo.
En torno a esa especie de tronco fundamental, piezas como Budita y Plegaria en Oriente del argentino Luciano Pietrafesa; Fragments of Skylab, del italiano Pietro Russino; y Heatwave, del guitarrista japonés Shinkuro Matsuura, completaron la generosa lista de temas presentada por la versión de la League que llegó a Bariloche, integrada por Gonzalo Arias, Steve Ball, Martín De Aguirre, Fernando Kabusacki, Claudio La Falce, Yoyo Sevilla y el propio Pietrafesa.
Así, durante casi una hora y media, capas sobre capas, cuerdas sobre cuerdas, los sonidos parecieron ir expandiéndose como una espesa red sonora por las paredes, el piso y el techo de la sala hasta envolverlo todo, como en esas películas o series en que criaturas extrañas extienden sus tentáculos hasta el infinito para apoderarse de las almas del lugar.
Allá arriba, entre las cuerdas frotadas, a veces con una intensidad al borde de la furia por músicos que interpretaron a la perfección la esencia el repertorio, el punto de emisión principal se movió de un lado a otro una y otra vez, pasando de guitarra a guitarra como por un pase de magia y construyendo sonidos, merced a su particular afinación, que no parecen ser propios del instrumento que se ve sonar.
Rock, música surf, prog-rock, música incidental, jazz, música “académica”… Todo eso y más. Y no es fácil, desde una propuesta acústica alcanzar el nivel de potencia que la banda británica creada por Fripp en 1969 alcanzó en cada una de sus etapas. Sin embargo, una y otra vez en sintonía perfecta y concertada con maestría por Sanfelices, The League y Camerata llevaron la tensión hasta el límite para volver a empezar, hasta completar su tarea y provocar en la platea un estallido final.
De King Crimson a Johannes Brahms
Y una vez más, el FIMBA, creado en 2019 por Martín Fraile Milstein, director de la Orquesta Filarmónica de Río Negro y Secretario de Cultura de la Provincia, convertido en espacio de convivencia, diálogo e interacción entre géneros y estilos diversos y a veces hasta difusos, proponiendo a apenas 400 metros de la celebración de la obra de King Crimson y sus derivados una soberbia interpretación de El réquiem alemán, de Johannes Brhams, por el Coro Polifónico Nacional, cuyas voces impregnaron bajo la precisa y entusiasta dirección de Fernando Tomé la atmósfera de la Catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapi.
En el marco siempre imponente que presenta la arquitectura diseñada por Alejandro Bustillo, el final de cada uno de los siete movimientos de la magnífica obra del compositor alemán fue celebrado con una reacción casi a imagen y semejanza de la que el público “crimsoniano”, y el no “crimsoniano” también, ofrendó al cierre de cada pieza del combo The League/Camerata. Por supuesto, con el estilo correspondiente a cada caso.
Y si en un escenario la amalgama de los sonidos de la guitarra con las cuerdas provocó cierta suerte de éxtasis colectivo, lo mismo sucedió en el otro como fruto del entramado vocal establecido entre el cuerpo coral y la soprano Carla Filipcic Holm y el barítono Alejandro Spies.
Un todo completado por Claudio Santoro al piano, una pieza más en esa maquinaria vocal que es el Polifónico Nacional, que con un cautivante manejo de matices y contrastes desató al final de la obra un aplauso que no solo se prolongó a lo largo de varios minutos sino que lo hizo con una intensidad en aumento hasta convertirse en ovación.
Párrafo aparte para el bis, Pillán, una obra ganadora en 2024 del Primer Concurso de Obras Originales para Coro en Lengua Nativa Aimee Paimée, cantante patagónica que, tal como contó Tomé, al llegar a Buenos Aires tuvo como integrante del Coro Polifónico Nacional su primera oportunidad laboral.
Crear músicos. Crear públicos
En otro de los escenarios del FIMBA, el Puerto San Carlos, la programación puso en escena a la Camerata Juvenil Municipal Bariloche, que irrumpió imponiendo condiciones con el primer y cuarto movimientos de la Octava Sinfonía de Antonín Dvořák, como primer desafío de un programa que incluyó en segundo término la obra Salut D’Amour, del compositor inglés Edward Elgar.
Bajo la batuta de Mariano Videla, la formación orquestal integrada por alrededor de 30 jóvenes músicos muestra año tras año un crecimiento notable, acompañado desde “el otro lado” por un público que llenó el auditorio. En ese punto, cabe señalar que la presencia allí de la Camerata no es lateral sino que forma parte de esa decisión de poner en un mismo mapa a figuras internacionales y a los procesos de formación y producción musical de la región, uno de los ejes expresamente planteados por el Festival.
Pero quizá haya un interrogante aún más interesante que cuánto y qué tan bien toca la Camerata, que apunta a preguntarse qué porcentaje del público que llenó el auditorio de Puerto San Carlos habría ido alguna vez a escuchar un concierto de estas características si no existiera el FIMBA.
Tango de “importación
En simultáneo, durante la tarde, el entorno casi irreal del Camping Musical Bariloche, con la insuperable vista del Lago Moreno a sus espaldas, The Camarada Tango Quartet desplegó su propio arsenal de recursos al servicio de una mirada alternativa y actualizada del tango.
Fundado en 2020 en los Estados Unidos, el cuarteto integrado por el compositor y contrabajista argentino Andrés Martín, la flautista Beth Ross Buckley, el violinista David Buckley y la pianista Dana Burnett, el cuarteto propuso su propia lectura del género, combinando virtuosismo, profundidad emocional y una fuerte identidad narrativa, con la música ciudadana como punto de partida y en permanente evolución.
Lo que sigue
El FIMBA entra este sábado 19 de septiembre en su cuarta jornada con una programación especialmente intensa, que volverá a repartir la música por distintos puntos de Bariloche.
La actividad comenzará a las 15 en el Camping Musical Bariloche, donde el clarinetista español Raúl Traver Castelló y el pianista David Benítez presentarán Carmen, Debussy y los grandes clásicos franceses. Un viaje musical de París a Buenos Aires. A las 17, en la sede de INVAP, llegará otro de los cruces internacionales del Festival: el brasileño Cuarteto de Cuerdas Atlas compartirá escenario con Viento Sur, ensamble de la Orquesta Filarmónica de Río Negro.
Media hora después, a las 17.30 en el Teatro La Baita, Chango Spasiuk ofrecerá la primera de sus dos presentaciones del día. El acordeonista misionero, una de las figuras centrales de esta edición, volverá a tocar a las 20.30 en el mismo escenario.
A las 19, el Camping Musical recibirá a Sol Liebeskind junto a Russell Cranes, mientras que a las 19.30 en Puerto San Carlos continuará el vínculo entre el FIMBA y el Mercado de Música Patagónico con tres nuevos showcases: Sebastián Prada, la uruguaya Samantha Navarro y la brasileña Clarissa Ferreira.
También a las 20, en la Biblioteca Sarmiento, el Guillo Espel Cuarteto presentará Papel Máquina, antes de que la jornada encuentre uno de sus puntos culminantes a las 21.30 en la Catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapi. Allí volverá a presentarse el Coro Polifónico Nacional, esta vez junto a la Orquesta Filarmónica de Río Negro, la soprano mexicana Cecilia Eguiarte y la dirección de Martín Fraile Milstein. El programa recorrerá Bizet, Puccini, Massenet, María Grever, Verdi y otros autores, e incluirá un estreno mundial dentro del ciclo Voces latinoamericanas.

