En el videoclip de Pin Pon el plano fijo marca el cuadro en movimiento, una propuesta que ya en “Muchas casas” nos presentaba en crudo el nuevo universo sonoro y performativo que Bewis de la Rosa ha creado para su nuevo álbum “El hogar en la linde”.
El vídeo tiene dos momentos diferenciados, por un lado vemos un cuerpo entre cardos, y en sus labios la palabra, la reflexión propia que se abre en cada verso cantando a cámara, comunicando con esa mirada de verdad cómo el duelo puede bañarse de luz y habitarse en calma, a pesar de que la realidad pinche.
Por otro lado, los estribillos nos llevan a esa canción de infancia que a todos nos han cantado nuestras madres, padres y abuelas: Pin Pon. Aquí el vídeo nos muestra el vínculo de Bewis de la Rosa con una muñeca de infancia que podría ser ella misma acunada por su madre, a la vez que podría ser ella acunando su propia infancia. A esta muñeca le pone flores, la mece, le da besos de esos que te espachurran la cara… así hasta hacerla desaparecer y, con ella, desaparece también la artista y solo quedan los cardos en escena. Con este simple movimiento coreográfico Bewis de la Rosa nos presenta la transmutación de niña a mujer, de hija a madre, de dolor y vacío a comienzo.
Pin Pon es el sexto adelanto de su segundo álbum El hogar en la linde. PIN PON es un canto al cielo, a la nostalgia de la infancia, y a la madre que la parió que ya no pisa esta tierra pero su susurro de nana la sigue acompañando. Con un sonido fresco, que contrasta con la temática que narra la canción, transforma el duelo en aliento. Una vez más Bewis de la Rosa arroja una fuente de luz a un proceso de oscuridad, algo que en este disco y en su obra general podemos observar como piedra angular en su mirada artística.

