Una marea de música y público marcó la segunda noche de la Fiesta Nacional de la Confluencia

La segunda jornada de la Fiesta Nacional de la Confluencia, en su 13ª edición, volvió a convocar a miles de personas que disfrutaron de una noche a puro ritmo urbano, pop y nuevas tendencias musicales en la Isla 132.

El público acompañó masivamente una programación que combinó talentos emergentes, artistas consagrados y figuras de gran proyección nacional.

La fiesta comenzó con los shows de la Pre Confluencia, que tuvo como protagonistas a Magnótico y Lady Bell, quienes fueron los encargados de abrir la noche y encender el escenario con sus propuestas frescas y potentes, marcando el clima de lo que sería una jornada vibrante.

Luego, Tuli Acosta fue la primera artista de la grilla oficial del día. Con una puesta en escena dinámica y un fuerte vínculo con el público joven, presentó su repertorio que combina pop, actitud urbana y una impronta personal que la posiciona como una de las voces femeninas más destacadas del momento.

A continuación, Lauty Gram tomó el escenario y desplegó su característico estilo, fusionando sonidos urbanos con letras directas y una conexión constante con el público, que acompañó cada canción con entusiasmo.

El tercer artista de la noche fue Roze, que desplegó toda su identidad musical y una energía arrolladora sobre el escenario. Con una respuesta inmediata del público, la banda terminó de encender el clima festivo y sostuvo la intensidad de una jornada que no dio respiro. Roze ratificó por qué es uno de los proyectos del momento y se consolidó entre los más celebrados de la noche.

En el cuarto lugar, FMK subió al escenario con un show demoledor, repasando sus mayores éxitos y dejando en claro por qué es una de las figuras centrales de la escena urbana argentina. La multitud acompañó sin pausas, cantando cada tema y elevando la intensidad de una noche que no dejó de crecer.

Luego fue el turno de Ángela Torres , quien se adueñó del escenario con una propuesta magnética y una interpretación vocal impecable. Su set, atravesado por el pulso del pop, generó una conexión inmediata con el público y dio lugar a uno de los pasajes más celebrados de la noche.

El cierre quedó en manos de Luck Ra, que desató una verdadera celebración colectiva con un show electrizante. A pura potencia y con el cuarteto como bandera, sostuvo una conexión total con el público y transformó el predio en una fiesta multitudinaria que se extendió hasta el último acorde.

La noche del viernes 6 de febrero reafirmó una vez más el carácter multitudinario de la Fiesta Nacional de la Confluencia y su consolidación como uno de los eventos culturales y musicales más importantes del país