Turbulento acelera su apocalipsis audiovisual con el estreno de «Tempus edax rerum», la implacable segunda entrega de su trilogía conceptual

Los granadinos Turbulento no hacen prisioneros y esta semana vuelven a profanar el silencio con el estreno de «Tempus edax rerum», el demoledor segundo capítulo de su trilogía conceptual en vídeo. Tras la sacudida sónica que supuso la inicial «Machinam mundi», el cuarteto capitaneado por el histórico Mar Pareja redobla su apuesta por el metal extremo de vanguardia mediante una pieza audiovisual cruda y perturbadora, un asalto sensorial definitivo que expande el oscuro universo de su aclamado álbum Audite me a las puertas de su inminente descarga en directo el 19 de junio en la sala X de Sevilla.

La maquinaria de los granadinos Turbulento no entiende de treguas ni de concesiones comerciales, y tras dinamitar los cimientos del metal extremo estatal con el lanzamiento de su aclamado álbum Audite me, la banda acelera su asalto sensorial con el estreno de su nuevo videoclip, «Tempus edax rerum». Esta pieza supone el segundo y crucial capítulo de una ambiciosa trilogía audiovisual autoproducida que arrancó la semana pasada con el impacto ciego de «Machinam mundi», consolidando una narrativa brutal donde el cuarteto despoja al género de sus clichés habituales para arrastrarlo hacia una liturgia de minimalismo crudo y vanguardia sónica.

de la oscuridad de postal. Lo que Turbulento ejecuta en pleno 2026 no es un ejercicio de estilo, sino una profanación en toda regla del silencio y una bofetada a la autocomplacencia de la escena. La banda, que cuenta en su motor con el implacable linaje sonoro de Mar Pareja, guitarrista cuya huella genética en los históricos Lagartija Nick ya expandió los límites del rock de vanguardia, flanqueado por la pegada y la entrega de Alexis Moreno, Vicente Ochoa y Rafa Vega, está demostrando que su último disco es un organismo vivo, una bestia que sigue mutando y exigiendo nuevos canales de expresión. Si con la inicial «Machinam mundi» nos metieron el miedo en el cuerpo fijando una obsesión casi enfermiza por la voracidad del tiempo, esta semana «Tempus edax rerum» redobla la apuesta estética mediante un contraste radical de blancos absolutos y negros abismales. Bajo el concepto visual de «caída técnica», ideado y dirigido por el propio Mar Pareja, el videoclip introduce a personajes sobrenaturales que conviven con los propios músicos, una metáfora explícita de esa dualidad humana que bascula constantemente entre el rezo y el desgarro demoníaco.

En lo estrictamente musical, Audite me sigue alzándose como un monolito innegociable de rabia y precisión técnica. Registrado y mezclado en las instalaciones de los estudios Mandalati de Maracena, el LP destaca por un uso casi litúrgico del latín que otorga a cortes de la densidad de «Contra morbum repentinum», basado en conjuros reales del siglo trece extraídos del misterioso Codex Gigas, una pátina de misticismo ancestral verdaderamente perturbadora. Esta obra de coleccionista, que desprecia por completo la indiferencia del oyente casual, ya cuenta con su correspondiente e imponente reencarnación física en el mercado a través del sello Psycho Factoria Records, quienes han puesto en circulación una cuidadísima edición limitada en vinilo de doce pulgadas en color que hace justicia al rigor sónico del cuarteto. Toda esta demostración de fuerza audiovisual y de pura resistencia sónica encontrará su hábitat natural el próximo viernes 19 de junio en la sala X de Sevilla, la fecha elegida para una descarga en directo que promete ser telúrica y que confirmará el estatus de una formación indomable que no ha venido a pedir permiso, sino a tomar por asalto el panorama del metal extremo con la autoridad que solo posee la convicción más salvaje.

Con el impacto todavía fresco de su predecesora, esta segunda entrega audiovisual no hace sino certificar que el metraje de «Tempus edax rerum» es el verdadero corazón ideológico de la trilogía. Es aquí donde la banda aprieta las tuercas de su propio discurso, obligando al espectador a mirar de frente un abismo sónico que se consume a sí mismo y que funciona como el catalizador perfecto hacia el desenlace de esta tétrica obra en tres actos.