El cuarteto suizo Lone Assembly presenta su álbum debut: Knots & Chains

El cuarteto suizo Lone Assembly presenta su álbum debut, Knots & Chains: himnos de dolor, alienación y tristeza, sin duda, pero también de esperanza, fuerza y coraje. Envuelto en una estética gótica, el disco es una exploración new wave/synth-pop del control en todas sus formas: el control ejercido por otros, cultivado en nosotros mismos e impuesto por los lugares que habitamos.

Cuando Lone Assembly lanzó That Never Happened a principios de 2024, su EP debut en homenaje a un ser querido fallecido, la banda se convirtió rápidamente en algo más que un grupo de amigos haciendo música: se convirtió en un espacio de sanación, un lugar de cercanía, una necesidad. Y si bien esta urgencia era evidente en las primeras canciones de la banda, es aún más evidente en su álbum debut.

Knots & Chains se inclina con fuerza hacia el claroscuro, proyectando una luz cambiante sobre canciones nacidas de una profunda oscuridad. Aquí, la banda utiliza cada tema como un medio para examinar el control en sus diversas formas. Primero, está el control que ejercen los demás, como en los intentos fallidos del narrador de “You’re Pulling at the Same Strings” por comprender el mal que habita en el otro: “I’ve been wondering where your ache breathes, in mazes you design?”. Aquí, la banda presenta una de sus canciones más pegajosas hasta la fecha, con la profunda voz de Raphaël Bressler, tan fascinante como siempre. Luego está el control que ejercemos sobre nosotros mismos, como en las cautivadoras “The Pain Keeper” y “My Life’s Solid”. Y finalmente, está el control de los lugares que también nos trascienden, como en “The City Works Like This”, donde la ciudad actúa como un organismo vivo, absorbiendo, rechazando, distorsionando.

Si bien los temas que aborda la banda son oscuros, surgen destellos de esperanza aquí y allá, en forma de una necesidad vital de aire, como es el caso del éxito “In the Open”. “El álbum toma forma como un ciclo, pasando de la asfixia a la apertura, de espacios cerrados a un espacio de respiración más amplio, aunque frágil”, explica Raphaël Bressler (voz). Musicalmente, el disco se caracteriza por la frialdad ochentera, pulida con una producción magníficamente moderna: se percibe tanto su admiración por los años dorados de Factory Records como la franqueza pop de bandas como Editors. Todo aquí es expansivo y grandioso: el sonido, la ambición, la fuerza de las letras, las guitarras imponentes, cada compás de la sección rítmica. La voz de Raphaël Bressler lidera los temas, cautivando con su profundidad y gravedad. El cuarteto, también compuesto por Glenn Le Meur (guitarra), Jim Bodeman (bajo) y Romain Segu (batería), presenta un álbum debut que cultiva tanto los altos estándares estéticos como un notable atractivo pop.