Las huellas que conducen el camino hacia Datrebil Fly Shit continúan sumando nuevos rastros, consolidando en cada paso la esencia y originalidad con la que el rapero Ñandú Datrebil y el productor Ángelo Soliloquio han enfrentado este desafío creativo y discográfico que ya comienza a tomar forma con su tercer adelanto, “Kandela”, que en esta oportunidad cuenta con la colaboración de Marcélico en raps y Lengua Streeta en los scratches.
“Quema todas mis hojas, mis letras quedan tatuadas.”
El periplo musical en el que Ñandú Datrebil se ha desplazado durante este primer semestre transporta en su equipaje conceptos generosos en médula, cuya inspiración recae en filosofías y reflexiones personales que encuentran nuevas lecturas en la iluminación de su desarrollo creativo, desafiando en fondo y en forma las tendencias más convencionales para reivindicar el fuego de la propia personalidad, entrando con determinación y seguridad a conquistar ese patrimonio particular que con honestidad va construyéndose ladrillo por ladrillo.
“Francotirador” fue el primer disparo al cielo que decretó los anhelos, continuando con el valioso “Oro” que homenajea a la familia que se escoge. “Kandela”, el tercer sencillo y vídeo clip de la campaña, se enciende con el mismo detalle y profesionalismo que sus antecesores, esta vez adentrándose en respuestas aún más interiores y profundas.
«“Kandela” viene de la llama del fuego, pero no de un incendio, ni de una antorcha, ni de fogatas, sino de una vela, de un rezo en una tumba o en una animita; de esas que se prenden para agradecer a los santos. “Kandela” es la llama que une la vida con la muerte, lo terrenal con lo eterno.
Cuando partí escribiendo este tema, era un carro, era una ruptura amorosa, era la autoafirmación de que queremos ser eternos, de que queremos que nuestras huellas queden marcadas, aunque la otra persona trate de borrarlas. No queremos que nos olviden, porque eso hiere el ego.
Pero con el tiempo me di cuenta de que nunca estuve hablando realmente de eso. Me di cuenta de que era una carta, pero no de desamor, sino un duelo con la mismísima muerte, desafiándola a lo Vicente Fernández, con el respeto que merece, entendiendo que solo el legado puede trascenderla.»
“Aunque asesinen mis ganas, mis ganas ganan igual”:
Quien le acompaña en la decodificación literal de esta búsqueda es Marcélico, campeón nacional de poetry slam, a quien Ñandú reconoce como el complemento perfecto para abordar la temática, pues su poesía nata a la hora de desafiar la escritura del rap encaja con su apuesta de romper los esquemas y a la vez marcar trascendencia.
«No se puede evitar morir para siempre. Nada es para siempre, todo termina, pero existe una excepción a la regla: el legado. Lo que les dejamos a quienes vendrán después; eso que va más allá de lo material y que quedará en la memoria de quienes seguirán.
A la hora de hacer arte no buscamos crear contenido rápido y desechable; buscamos dejar algo que permanezca incluso después de que ya no estemos. “Kandela” es una declaración de amor al arte que desafía lo terrenal: escribir para que quede tatuado en la memoria y rapear, aunque todo esté en contra. No nacimos con las oportunidades a la vuelta de la esquina ni con el pituto asegurado; el que resiste y sigue, la consigue.»
La producción musical de “Kandela” es de Ángelo Soliloquio en Dimitri Crib y los scratches de Lengua Streeta, mientras que la realización audiovisual una vez más corre por el lente de Rafael Juger (F4UL7 0PT1K), quien aceptó el reto de llevar a imagen la temática, plasmando el vídeo a dos cámaras, una análoga y otra digital, contando con la actuación especial de Isidora Lizana como la muerte y la dirección de Manuel Ramírez, consiguiendo el resultado que hoy está disponible en los principales canales del autor, donde continúa sumando audiencia que se incorpora a su nicho gracias a la sustancia y singularidad de cada nuevo estreno.

