Death Lens comparte su más reciente sencillo “Drown,” un vistazo nervioso a su próximo álbum What’s Left Now?, que se lanzará el 24 de abril vía Epitaph. Mezclando elementos de indie rock, hardcore, punk de la vieja escuela y post-punk moderno, el grupo del Este de Los Ángeles ha creado un estilo característico que es a la vez contundente y refinado.
El productor Zach Tuch (Knocked Loose, Touché Amoré, Movements) logró plasmar la visión de la banda: tan explosiva como sus shows en vivo, pero con suficiente amplitud dinámica para resaltar sus matices evolucionados. Sobre la canción, el vocalista Bryan Torres comenta: “El mundo sigue moviéndose mientras yo giro en círculos de mi propia creación. ‘Drown’ es mi frustración por estar atrapado en mi propio ciclo, viendo cómo el mundo avanza y sabiendo que yo soy la razón por la que no logro alcanzarlo. Una oda al estancamiento y al miedo de ser olvidado.”
Death Lens podría ser la banda punk perfecta para este momento: cuatro músicos multiculturales y de clase trabajadora del sur de California que escriben himnos para lanzarse desde el escenario dirigidos a los oprimidos, empuñando un mensaje de resiliencia y un sonido de celebración empapada en sudor que atrae a todo tipo de outsiders.
What’s Left Now?, su primer álbum desde Cold World (2024) y el segundo con Epitaph Records, es su trabajo más plenamente realizado hasta ahora: crudo, urgente, melancólico, furioso y malditamente fácil de corear moviendo la cabeza.
What’s Left Now? es el resultado de dos años tumultuosos para Death Lens, tanto como personas como compañeros de banda. El año en que salió Cold World, la banda estuvo de gira durante nueve largos meses, perfeccionando su oficio como intérpretes en vivo y multiplicando por diez su base de fans. Sin embargo, todo ese tiempo en la carretera puso a prueba la dinámica interna del grupo, y Death Lens terminó perdiendo a dos integrantes tras esos dolores de crecimiento.
Finalmente regresaron más fuertes que nunca, incorporando al virtuoso guitarrista Ernie Gutierrez al núcleo conformado por el vocalista Bryan Torres, el guitarrista Jhon Reyes y el baterista Tony Rangel. Ahora, Death Lens están más unidos como amigos y más sincronizados musicalmente que nunca, y What’s Left Now? es testimonio de esa evolución.
“Cada vez que sentimos que vamos a implosionar, terminamos expandiéndonos,” exclama Torres. “Prosperamos bajo el estrés y la energía de la ansiedad.”
What’s Left Now? es un disco honesto de una banda que siempre ha ido al grano. Creciendo en hogares de bajos ingresos a 20 millas al este de Los Ángeles, los integrantes de Death Lens no tuvieron el privilegio de ascender sin esfuerzo en la escena musical. Han tenido que luchar por cada oportunidad que han conseguido, y continúan escribiendo música para personas como ellos.
“Nuestro mensaje va dirigido a quienes siempre sienten que no tienen voz,” explica Torres.
El nuevo álbum incluye canciones sobre primeras rupturas (“Am I A Drug To You?”) y sobre aprender a ser genuina e incómodamente fiel a uno mismo (“Out Of My Skin”), pero también temas que abordan pruebas mucho más difíciles de superar.
“Saints In the Panic Room” habla de una pesadilla actual que las propias familias y comunidades de Death Lens enfrentan en suelo estadounidense.
“Estoy hablando de las redadas de ICE, de cosas cercanas a casa,” dice Torres. “Familias inmigrantes que no tienen papeles. Estas son las luchas de las que hablamos todos los días.”
What’s Left Now? captura esa dicotomía con creatividad y franqueza: una escapatoria punk para levantar el puño y una dosis dura de realidad. Porque para Death Lens, una no existe sin la otra.

