“Miel” es la primera aventura en solitario de Samuel Vio, un disco que destila sensibilidad y nostalgia, explorando lo más íntimo del ser humano en tiempos de desconexión digital.
El productor, conocido por su trabajo en el ámbito de la electrónica, ha decidido arriesgarse con un álbum que huye de las fórmulas comerciales y se sumerge en una búsqueda personal. Con un enfoque minimalista, “Miel” se aleja de lo grandilocuente y se enfoca en lo esencial: las emociones puras, las melodías envolventes y una estética sonora que invita a la reflexión. Es un disco que celebra lo simple, lo cotidiano, y lo transforma en algo profundamente significativo.
El sonido de “Miel” se construye sobre una serie de influencias que van desde la elegancia melódica de Miguel Bosé hasta la experimentación de Ryuichi Sakamoto, con un toque de la visión vanguardista de Daniel Melero.
El álbum se siente como una pieza fuera del tiempo, diseñada para ser escuchada con serenidad, lejos de la prisa del mundo digital. Compuesta y grabada en tan solo dos meses, durante los intensos primeros días del año, la creación del disco fue tan veloz como precisa, como la danza incesante de una abeja trabajando en su colmena. Este proceso intensivo y meticuloso se refleja perfectamente en el título, “Miel”, que es más que un simple nombre; es una metáfora de la paciencia, la dulzura y la dedicación que atraviesa todo el trabajo.
Las canciones del disco se mueven entre el amor, el desamor y la incertidumbre del azar, con letras que se centran más en la musicalidad de las palabras que en su significado literal. Según Samuel, la intención era crear algo simple, sin adornos innecesarios: “Quería hacer algo cercano, sin superficialidades. El romance era lo que me urgía”. Este primer trabajo en solitario representa para el artista un paso hacia la conexión colectiva: “Ya no es solo mío, ahora pertenece a todos”.
Sobre Samuel Vio
Samuel Vio es productor y compositor musical chileno, fundador del sello discográfico Pulso Íntimo, una plataforma artística que investiga la convergencia entre el sonido, la tecnología y las artes visuales. A lo largo de su trayectoria ha trabajado con artistas nacionales e internacionales, destacándose por su contribución a la banda sonora del proyecto multimedia Flores para mi muerte, de Joaquín Vio.

