Ángela Pardal presenta ¨Paxaro que vas voando¨, una canción que invita a bailar y volar libre

La artista gallega Ángela Pardal transforma en ¨Paxaro que vas voando¨ una canción popular en una descarga de folk alternativo, guitarras, bombos y palmas. Un tema luminoso y contagioso que conecta la tradición gallega con los sonidos contemporáneos y la reivindicación de su identidad como mujer trans.

Ángela Pardal tiene una forma muy particular de mirar a sus raíces: coger una canción popular gallega, sacudirle el polvo y convertirla en una pieza de folk alternativo con vocación de baile. Guitarras rítmicas, bombos y palmas ponen el cuerpo en movimiento desde el primer compás, mientras una letra romántica y nostálgica aporta el contrapunto emocional. La tradición se actualiza sin perder su esencia y encuentra una nueva vida en una canción que invita a soltarse.

Esta manera de entender la música sitúa a Ángela Pardal en la órbita del Novo Folk Galego, una corriente que encuentra en el patrimonio musical de Galicia un punto de partida para explorar nuevos lenguajes y conectar con públicos actuales. Su propuesta huye de la reproducción nostálgica del folclore para llevarlo a otro terreno, donde la raíz popular convive con los ritmos bailables, la sensibilidad pop y una mirada artística propia. Ángela se suma así a las voces que están contribuyendo a renovar la música gallega desde el presente, demostrando que la tradición también puede ser atrevida, festiva y transformadora.

Pero detrás de su energía hay algo más que una melodía pegadiza. Los pájaros forman parte de la historia personal y artística de Ángela desde que inició su transición de género. Pardal, su segundo apellido y parte de su nombre artístico, significa gorrión en gallego. Una imagen que terminó convirtiéndose en símbolo de libertad y que dio nombre a Alas, su primer disco, con el que se visibilizó como mujer trans.

Ahora, esa historia encuentra continuidad en una canción que vuelve a poner el vuelo en el centro. Porque la identidad no es un destino al que se llega, sino una experiencia que se construye día a día. Para Ángela, mostrarse al mundo, ocupar su espacio y reivindicarse sigue siendo un ejercicio de libertad y empoderamiento. Y los pájaros continúan representando esa necesidad de abrir las alas sin pedir permiso.

La artista convierte esa reflexión en música, alejándose del discurso solemne para apostar por el ritmo, la luz y el movimiento. Su reinterpretación del cancionero gallego demuestra que las canciones populares no tienen por qué quedarse ancladas en el pasado: pueden transformarse, mezclarse con nuevos sonidos y hablar de las identidades del presente sin renunciar a su origen.

Con esta propuesta, Ángela Pardal reivindica una forma de hacer música en la que tradición e innovación se dan la mano. Una canción que invita a bailar, pero también a entender el folclore como una expresión viva, capaz de evolucionar junto a quienes lo interpretan. Porque las raíces no tienen por qué atarnos a la tierra: también pueden darnos el impulso necesario para levantar el vuelo.