Tony Tunait publica el EP «Recreo» y estrena el videoclip de su nuevo single «Me quiero»

Impulsado por unas guitarras de terciopelo y un pulso eléctrico que desafía la desidia cotidiana, Tony Tunait agita el patio de nuestra memoria con la edición en vinilo de «Recreo», un vibrante EP de pop-rock y rock latino que llega acompañado por el estreno absoluto del videoclip de «Me quiero», su nuevo single y un luminoso himno de autoafirmación para querernos hasta los huesos.

El doctor en psicología y agitador sónico Tony Tunait sacude el panorama musical con la llegada de «Recreo», un tratado de pop-rock luminoso editado en vinilo de 7 pulgadas que se alza como una lección magistral de autoafirmación y electricidad melódica, coronado de manera exacta con el estreno de su segundo sencillo y videoclip, «Me quiero».

Asistimos a la constatación de que la agudeza mental y la sensibilidad artística pueden convivir en una misma persona sin fricciones aparentes, pues Antonio David Rodríguez Agüera presenta al fin su esperado EP titulado «Recreo», un trabajo editado en formato físico que puede encontrarse en El Corte Inglés, Fnac y Amazon, coincidiendo de forma exacta con la puesta de largo de su segundo adelanto para la canción «Me quiero».

Si su anterior incursión con «Buenos Aires» funcionó a modo de pasaporte emocional que cruzaba los cables del Atlántico para conectar el sur peninsular con la mística rolinga y las formas de la capital argentina, este nuevo single profundiza en las coordenadas de un rock latino de medio tiempo donde la contundencia rítmica de balanceo sutil y las guitarras de uñas sedosas dialogan con la impronta comedida de unas cuerdas celestiales. Nos encontramos ante la quintaesencia del maridaje entre artista e investigador, entre un músico de vocación incontestable y un psicólogo divulgador de la ciencia que, en esta ocasión, convierte la asertividad y la autorrealización del amor propio en un himno inapelable, tal y como rezan esos versos donde confiesa que se quiere hasta los huesos tras haberse lanzado un envite a sí mismo para derrotar el aburrimiento y la desidia cotidiana.

En su conjunto, la propuesta sonora de este EP transita con soltura por los terrenos del pop-rock más vitalista, integrando texturas eclécticas que gravitan sin complejos entre el academicismo y la osadía de fusionar géneros diversos con una orquestación detallista y el minimalismo protagonista de la voz. Esta amalgama estilística huye de los esquemas convencionales para proponer un viaje de texturas cálidas, acordes luminosos y una ecualización impecable que mima cada detalle armónico.

Para armar este tratado de electricidad radiable, el músico nacido en Ubrique ha dado forma a este proyecto en los estudios madrileños de GgProducciones y ha contado con la producción del recientemente fallecido Domingo Patiño, artífice indispensable del sonido independiente desde su recordada etapa al frente de Domingo y Los Cítricos.

El apartado audiovisual que acompaña la salida del sencillo «Me quiero» constituye todo un ejercicio de estilo donde el creador, adoptando maneras a lo Tony Walker bajo la dirección de José Antonio Modelo, transita de nuevo por la senda de sus recuerdos oníricos para regresar al barrio y a la escuela donde transcurrió su infancia, materializando una auténtica prueba de contención emocional que enriquece el imaginario de una obra llamada a perdurar en la memoria colectiva.

Lejos de cualquier atisbo de artificio o de los laberintos estilísticos que poblaron sus anteriores proyectos en formaciones pretéritas, este nuevo trabajo se levanta como una invitación a la delectación armónica y libre de los sentidos, una mascarada jovial que plantea el reto luminoso de ser feliz con elegancia mediante una dialéctica productiva entre líneas musicales y una calidez envolvente. De este modo, cuando el oyente se adentra en este crisol de estímulos y dinamismo festivo, percibe inmediatamente la energía de una música que llama a la acción y deja tatuada una sonrisa imborrable, recordándonos que la vida, al fin y al cabo, debería parecerse mucho más a ese instante suspendido en el tiempo en el que suena el timbre del recreo. La vida, en definitiva, debería ser así, creer y volver a creer, crear y volver a crear, un recreer, un recrear, un recreo.