La Renga en Corrientes: rock, encuentro y una ciudad movilizada por la música

La noche del sábado dejó una postal que excedió ampliamente al escenario del Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola: miles de personas llegaron a Corrientes para reencontrarse con La Renga y compartir una jornada que tuvo al rock como punto de encuentro. La convocatoria reunió a personas de distintos puntos de la provincia, del NEA, Paraguay y Uruguay, y generó además un importante movimiento en la ciudad, desde los alojamientos y la gastronomía hasta los comercios y emprendimientos vinculados a la actividad del recital.

La organización del encuentro estuvo a cargo de AP Producciones y 300 Producciones, dos productoras que vienen trabajando para posicionar a Corrientes dentro del circuito de grandes espectáculos y que nuevamente apostaron por la ciudad como escenario para una convocatoria de alcance regional.

A las 19 horas, mientras el Cocomarola comenzaba a colmarse, subió al escenario Fátima Lucía, la artista correntina elegida como invitada para abrir la noche. Durante aproximadamente una hora, presentó canciones propias y puso en escena una propuesta que encuentra en el rock una herramienta de expresión, crítica y resistencia.

Nacida en Corrientes en 2024, Fátima Lucía construyó su identidad artística alrededor de composiciones que hablan de la realidad contemporánea desde una mirada frontal. La desigualdad, la meritocracia, la precarización laboral, la contaminación, los estándares de belleza y los vínculos actuales aparecen en sus letras atravesados por el humor, la ironía y el sarcasmo.

Durante su presentación sonaron canciones como “Barby Girl” y “Potente”, piezas que forman parte de una propuesta que busca incomodar, cuestionar y abrir preguntas. La participación de Fátima tuvo además un significado especial: una artista nacida en Corrientes ocupó el escenario de uno de los recitales más importantes que recibió la provincia, compartiendo la noche con una banda fundamental de la historia del rock argentino.

Su presencia reivindicó el valor de las escenas locales y de los artistas que construyen su camino desde las provincias. Una voz joven, contestataria y con una identidad propia tuvo su lugar frente a miles de personas, demostrando que el talento correntino también puede formar parte de los grandes escenarios.

Como estaba previsto, cerca de las 21.30, las luces del Anfiteatro Cocomarola se apagaron y el escenario quedó preparado para recibir a Chizzo Nápoli, Tete Iglesias y Tanque Iglesias, la formación que sostiene la identidad de La Renga desde hace décadas.

El comienzo fue directo: “Buena Ruta, Hermano”, “Tripa y Corazón” y “A la Carga Mi Rocanrol” dieron el puntapié inicial a una noche que recorrió distintas épocas de la banda. Después llegaron “Buena Pipa”, “Motoralmaisangre”, “Ese Lugar de Ninguna Parte”, “Despedazado por Mil Partes”, “La Furia de la Bestia Rock”, “Motorock” y “El Terco”.

Después llegó “Vende Patria”, una canción que volvió a poner sobre el escenario la mirada crítica de La Renga frente a la venta indiscriminada del territorio argentino. El repertorio continuó con “A Tu Lado”, “Ser Yo”, “Hay un Tirano que es para Vos” y un enganchado de “Las Cosas que Hace / Cortala y Olvidala / Arte Infernal”, antes de llegar a “Cualquier Historia”.

El tramo central del concierto tuvo algunos de los momentos más celebrados de la noche. “Balada del Diablo y la Muerte”, “En el Baldío” y “Bien Alto” fueron coreadas por un público que convirtió el Cocomarola en una enorme voz colectiva.

Pero la sorpresa llegó después, cuando La Renga hizo sonar “Me Hice Canción” y la enlazó con “Rock de la Calle”, una canción que pertenece a la historia de Rubén “Negro” Rada y que formó parte de La Banda, el proyecto que el músico uruguayo desarrolló durante su etapa en Argentina a fines de los años 70. “Rock de la Calle” integró el repertorio del disco La Banda, editado en 1979, y se convirtió en una de las canciones que marcaron la inserción de Rada en la escena del rock argentino.

El homenaje adquirió una dimensión especial en Corrientes. La Renga recuperó una pieza fundamental del repertorio de un músico que tendió puentes entre el rock rioplatense, el candombe y otras tradiciones de la música popular. La elección también funcionó como una declaración de admiración y respeto por el legado de Rada y por su lugar en la historia musical de ambas orillas del Río de la Plata.

La última parte del recital avanzó con “Cuándo Vendrán”, “La Banquina de Algún Lado”, “El Juicio del Ganso”, “El Viento que Todo Empuja” y “Oscuro Diamante”. También hubo espacio para un homenaje al Indio Solari a través de “El Final es en Donde Partí”, antes de una breve pausa.

Para el cierre llegaron tres canciones que terminaron de encender al Cocomarola: “El Revelde”, “La Razón que te Demora” y antes de que comenzara la última canción, Chizzo se dirigió a quienes habían acompañado el recital y dejó una frase que resumió buena parte del espíritu de la jornada: “Disfruten de este momento, de este hermoso paisaje y cuídenlo también, para que podamos volver.”

Y entonces llegó “Hablando de la libertad”, la canción elegida para cerrar una noche que volvió a reunir a La Renga con su gente en Corrientes y que dejó, además de las canciones, una ciudad atravesada por el movimiento, el encuentro y la música.

La fecha de Corrientes volvió a demostrar que un recital de La Renga es mucho más que un concierto. Es un encuentro que moviliza personas, familias, grupos de amigos, trabajadores, artistas, comerciantes y visitantes; una experiencia que se construye alrededor de la música pero que también genera circulación, intercambio y nuevas formas de conocer una ciudad.