“Cien Años” retrata la caída desde una vida en paz hacia un estado de rabia contenida que lleva como banda sonora guitarras y voces rasgadas al más puro estilo de los Azier, un grupo de Alameda de Osuna que han crecido muy cerca del pop rock en español . Un gesto mínimo, una palabra o incluso el silencio bastan para abrir un torbellino interior en el que coexisten la calma aparente y la devastación emocional. Un single sobre habitar ese abismo durante demasiado tiempo.
AZIER es una banda de rock madrileña formada por José de la Morena y Miguel Larios, dos artistas criados en el barrio de Alameda de Osuna, un entorno donde la música no solo se escucha, sino que se respira. De ese entorno absorbieron una identidad única que fusiona la visceralidad del rock de autor con la calidez del folk.
Su hábitat natural es el escenario. Con más de 30 conciertos acumulados en los dos últimos años y un directo arrollador, la banda madrileña ha compartido cartel con referentes como Sidecars o Cruzando el Charco en varias ocasiones, consolidándose como una propuesta sólida y con gran proyección, impulsada por canciones honestas que dan voz a historias que necesitan ser contadas.
Su viaje discográfico arrancó en 2023 con “Donde da la vuelta el viento”, diez pasajes orgánicos sobre esos momentos de quiebre vital donde las guitarras y las melodías toman el control. El álbum contó con Víctor Elías al piano, quien repitió complicidad en 2025 para el EP “Verte cantar”, un trabajo culminado con “Grítalo”, un single convertido en himno para los Kamikazes de Tres Cantos.
El grupo da un salto definitivo este 2026 con “Peleas de gallos”, un álbum que expande su horizonte hacia el pop rock, el indie y la música americana de raíces. Para dar vida a este trabajo, AZIER ha sumado el talento de músicos de primer nivel: Ruli (Sidecars), Ramiro Nieto (Sidecars), César Pop y Pachequín (Leiva), Nando Campos (Avalanch), y los coros de Angie Sánchez y Rosco.
Temas como “Tú y yo”, “Huir sin huir” y “Luz de fondo” confirman la madurez creativa de una banda en plena conquista de nuevos espacios, capaz de evolucionar su sonido sin perder jamás la cercanía, la honestidad y esa necesidad casi visceral de convertir las vivencias en canciones que se quedan contigo.

