La Orquesta Sinfónica Nacional te invita a disfrutar de un concierto que une el presente y la tradición: el estreno absoluto de “Armonía de un nocturno” del compositor argentino Juan Ortiz de Zárate, el magistral Concierto para tuba y orquesta de Ralph Vaughan Williams y la desbordante Sinfonía n.º 8 de Antonín Dvořák conforman una velada que celebra la diversidad del repertorio orquestal, desde la creación contemporánea hasta una de las grandes cumbres del sinfonismo romántico. El concierto tendrá lugar en el Auditorio Nacional y contará con la dirección del destacado maestro Juan Miceli y las participaciones como solistas invitados de Andrés Sánchez Acevedo (Tuba), David Núñez (violín) y Martín Devoto (violoncello).
Orquesta Sinfónica Nacional
Miércoles 29 de julio | 20 h
Auditorio Nacional
La Orquesta Sinfónica Nacional iniciará el espectáculo con el estreno absoluto de “Armonía de un nocturno”. Dice el compositor, docente e investigador argentino Juan Ortiz de Zárate acerca de su obra: «Texturas que emergen como eventos musicales que se superponen y yuxtaponen en una recíproca persecución. Ninguna se impone de manera definitiva; cada aparición altera el equilibrio previo y desencadena una nueva configuración. El recorrido no conduce a un punto de llegada, su razón de ser es la pura persistencia del movimiento.En este espacio de relaciones inestables, los instrumentos solistas se desprenden de su memoria histórica. Su funcionalidad, esencialmente melódica, se desplaza hacia una nueva realidad: la construcción de campos espectrales donde el sonido pierde su lógica lineal para definirse en términos de espesor y densidad. La orquesta recoge esa información, la prolonga y la confronta, estableciendo una relación en la que las fronteras entre figura y fondo, impulso y permanencia, identidad y diferencia, permanecen deliberadamente ambiguas. Entre ambas fuerzas se configura un equilibrio precario. Los solistas construyen un entramado textural de energía cambiante y extrema fragilidad, mientras la orquesta sostiene una presencia espectral de mayor estabilidad. La tensión entre estas dos realidades no se resuelve: permanece abierta, como un mecanismo cuyo funcionamiento se revela solo parcialmente hacia el final de la pieza, dejando siempre una zona inaccesible donde el sonido parece ocultar el origen de su propia transformación».
Formado en nuestro país y en el exterior (París, Stuttgart, Edimburgo), Ortiz de Zárate es un compositor ampliamente reconocido. Sus obras fueron premiadas en concursos nacionales (SADAIC; Fondo Nacional de las Artes, Orquesta Sinfónica Nacional; Premio Municipal; Premio Regional-Secretaría de Cultura de la Nación, Tribuna de Música Argentina y I Concurso de Composición para voces solistas 2012 – Nonsense – Melos Ediciones Musicales, entre otros) e internacionales (Concurso Internacional de Composición del S.O.D.R.E., Uruguay, y Concurso Internacional de Composición Rodolfo Halfter, México). Actualmente es docente universitario de grado e investigador especializado en música contemporánea.
A continuación, la Sinfónica Nacional interpretará el Concierto para tuba y orquesta en fa menor de Ralph Vaughan Williams, quien no sólo fue uno de los mayores exponentes de la música inglesa sino también uno de los pioneros en la búsqueda de una identidad sonora. Su obra abarca óperas, ballets, música de cámara, música sacra, coral y, por supuesto, sinfónica.
Vaughan Williams escribió su Concierto para tuba y orquesta en fa menor con motivo del 50 aniversario de la London Symphony Orchestra en 1954, y para el tubista principal de ese elenco, Philip Catelinet. Con más de 80 años, el autor –que habría de morir cuatro años después– logró una creación de estructura tradicional y de un lenguaje inconfundiblemente propio, que pronto se hizo infaltable en el repertorio. En una inspirada exploración de las posibilidades técnicas, dinámicas y expresivas del instrumento, Vaughan Williams combinó su dominio de la forma, las texturas y el humor para una obra de cautivante sencillez.
Finalmente, se dará vida a la Sinfonía n° 8 en sol mayor, op. 88 de Antonín Dvorák. Entre el verano y el otoño de 1889, Antonín Dvořák escribió en su residencia de verano su Sinfonía n° 8. Fiel al entorno que le dio origen, la obra refleja la influencia de la música folklórica checa y eslava en la creación del autor. Aunque la forma se emparenta con la de la sinfonía tradicional, Dvořák se permite innovaciones que expanden los límites, como el desarrollo de los temas en el primer movimiento (Allegro con brio). El segundo (Adagio) se caracteriza por su riqueza de contrastes y de orquestación. La melancolía sobrevuela el Allegretto grazioso, el más conocido de los movimientos; por su parte, el enérgico Allegro ma non troppo final se estructura en torno a variaciones sobre un tema presentado como un himno, pero llevado luego a una suerte de danza triunfal.
El estreno de la octava sinfonía de Dvořák tuvo lugar en el Rudolfinum de Praga el 2 de febrero de 1890 bajo la dirección del autor, y dos meses y medio más tarde el mismo compositor lideró la primera audición londinense, que fue saludada con enormes elogios: Dvořák fue nombrado como un digno sucesor de Beethoven y un renovador del género. Así relató el músico sus impresiones a un amigo: «El concierto salió maravillosamente, quizás más que en cualquier otro. Después del primer movimiento hubo aplausos generalizados, después del segundo aún más fuertes, después del tercero fue una ovación tan atronadora que tuve que darme vuelta varias veces para agradecer al público, pero, en el final, los aplausos fueron tempestuosos –del público en la platea, de las galerías, de la propia orquesta y de las personas sentadas detrás junto al órgano–, todos aplaudieron con fuerza, era casi insoportable. Me llamaron de nuevo al podio varias veces; en resumen, todo fue tan maravilloso y sincero, igual que el estreno en Praga. ¡Estoy encantado y agradecido a Dios de que haya salido tan bien!».
Orquesta Sinfónica Nacional
Director invitado:
Juan Miceli
Tubista invitado:
Andrés Sánchez Acevedo
Violinista invitado:
David Núñez
Violoncelista invitado:
Martín Devoto
Programa:
🎵 Juan Ortiz de Zárate: “Armonía de un nocturno” – Estreno absoluto
🎵 Ralph Vaughn Williams: “Concierto para tuba y orquesta en fa menor”
🎵 Antonín Dvořák: “Sinfonía n° 8 en sol mayor, op. 88”

