La Orquesta Sinfónica Nacional te invita a disfrutar del estreno mundial del Concierto N°3 para piano y orquesta op.103 de Jacobo Ficher y “Haroldo en Italia”, op.16 de Hector Berlioz, en el Auditorio Nacional del Palacio Libertad. El espectáculo será dirigido por el maestro Emmanuel Siffert y contará con la actuación de Pablo Saraví en viola y Diana Lopszyc, en piano.
Orquesta Sinfónica Nacional
Viernes 19 de junio, 20 h |
Auditorio Nacional
La Orquesta Sinfónica Nacional iniciará la velada con el estreno mundial del Concierto para piano y orquesta N°3 op.103 de Jacobo Ficher.
Nacido en Odessa (Ucrania) el 15 de enero de 1896, Ficher se formó en esa ciudad y en San Petersburgo, donde tuvo como maestros a Korguieff y Auer (violín), y Kalafati, Steinberg, Tcherepnin y Sokoloff (fuga, armonía, contrapunto, composición y orquestación). Se graduó en 1917 con los máximos honores. En 1919, con Glazunov en el jurado, ganó el puesto de concertino de la antigua Orquesta de la Ópera de San Petersburgo. En 1920 contrajo matrimonio con la pianista Ana Aronberg, egresada en piano del Conservatorio de Odessa, y en 1923 se radicaron en Buenos Aires.
Ficher, formado en la tradición de la música rusa del siglo XIX, se orientó a la vanguardia. Junto a sus colegas Juan Carlos Paz, Gilardo Gilardi, Juan José Castro y José María Castro fundó en 1929 el Grupo Renovación, al que más tarde se unieron Honorio Siccardi y Luis Gianneo. Al margen de su actividad académica, y tal como lo investigó la musicóloga Silvia Glocer (2016), Ficher transitó los escenarios del teatro judío y las radios de Buenos Aires.
A través de su actividad docente en instituciones como la Universidad de La Plata, el Conservatorio Nacional, el Conservatorio Superior de Música “Manuel de Falla” y el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, Ficher contribuyó a la formación de varias generaciones de músicos argentinos. Fue reconocido con importantes premios nacionales e internacionales. En 1977, un año antes de su fallecimiento, Ficher comentó que había terminado su Décima sinfonía op. 131, y, ante el asombro del público, con 81 años dijo: «Mi fábrica no puede parar».
Su obra comprende la música sinfónica (con creaciones entre las que se destacan su sinfonía n° 5, Así habló Isaías, o la n° 7, titulada Epopeya de Mayo), de cámara y escénica. Su Concierto para piano y orquesta n° 3, op. 103, compuesto en 1964 (y que se escuchará en calidad de estreno mundial a cargo de su sobrina nieta, Diana Lopzyc, como solista), es una obra deslumbrante y de enorme belleza, con una gran maestría en el lucimiento e interacción del solista y orquesta, sumada a una rica, poderosa y colorida orquestación.
Luego, la Sinfónica Nacional interpretará Haroldo en Italia de Hector Berlioz. Compositor revolucionario tan incomprendido en su tiempo como revalorizado en el nuestro, Hector Berlioz se distinguió por su inmensa cultura literaria, su gran intuición musical y una personalidad arrolladora. Su sinfonía con viola solista Haroldo en Italia tiene una génesis que se remonta a las propias experiencias del autor en la península itálica, como ganador del famoso Premio de Roma en 1830. Por otro lado, a principios de esa misma década el gran virtuoso del violín Niccolò Paganini había adquirido una viola Stradivarius, y más tarde encargó a Berlioz una obra para lucir tanto este instrumento como su destreza en su ejecución.
Fiel a su vocación literaria, Berlioz se inspiró en escenas de Las peregrinaciones de Childe Harold, largo poema de Lord Byron que relata los viajes de un joven en busca de nuevas experiencias. Con este recurso, el compositor logró conciliar el pedido de Paganini (un rol protagónico del instrumento solista) con su idea de basar la obra en las vivencias de un personaje. Sin embargo, a medida que la composición avanzaba, Paganini se mostró disconforme con la cantidad de tiempo que debía pasar sin tocar (cerca de 400 compases), y renunció a la idea de estrenarla.
A diferencia de la Sinfonía fantástica, Haroldo en Italia carece de un programa narrativo explícito, pero Berlioz dio un título a los movimientos, indicativo del carácter de cada uno:
1 . Harold en las montañas. Escenas de melancolía, felicidad y alegría
2 . Marcha de los peregrinos cantando la oración vespertina
3 . Serenata de un montañés de los Abruzos a su amante
4 . Orgía de bandidos. Recuerdos de escenas anteriores
El resultado es una obra singular que no se ciñe a las formas del concierto ni la sinfonía tradicionales, y evidentemente muy lejos de lo que Paganini debió tener en mente al momento del encargo. Escribió Berlioz: «Como en la Sinfonía fantástica, un tema principal (la melodía inicial de la viola) se reproduce a lo largo de la obra. La diferencia es que, mientras en la Sinfonía fantástica la ‘idea fija’ sigue invadiendo como una obsesión apasionada en escenas ajenas y desvía su curso, la melodía de Harold se superpone a las demás voces orquestales y contrasta con ellas en tempo y carácter sin interrumpir su desarrollo. A pesar de la complejidad armónica de la obra, compuse esta sinfonía tan rápido como la mayoría de mis otras obras; pero pasé mucho tiempo retocándola».
Finalmente, la obra fue estrenada en París en el Conservatorio de París en noviembre de 1834, a cargo de la Orquesta de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio, Chrétien Urhan en viola y Narcisse Girard en el podio. Aunque Paganini no llegó a tocar nunca esta obra, sí la escuchó años más tarde y quedó impresionado, y su encargo desafiante a Berlioz dio como resultado una de las creaciones más originales del repertorio para viola.
Orquesta Sinfónica Nacional
Director principal invitado:
Emmanuel Siffert
Violista invitado
Pablo Saraví
Pianista invitada
Diana Lopszyc
Programa:
🎵 Jacobo Ficher: Concierto para piano y orquesta N°3, op. 103 (Estreno mundial)
🎵 Hector Berlioz: Haroldo en Italia

