Con 26 años la cantante argentina Natacha González despliega su talento en el género pop urbano. Cuenta como fueron sus inicios, sus metas, a quienes admira y dice que le gustaría ser una cantante reconocida internacionalmente para demostrar que “se pueden lograr cosas importantes cuando se tiene una meta”.

“Todo empezó desde muy chiquita, a los cuatro o cinco años ya cantaba en mi casa, buscaba un lugar donde hacerlo y hasta armaba juegos musicales con mi hermana, que nos motivaban mucho. Recreábamos situaciones de programas como Got Talent o La Voz. Recuerdo que poníamos ositos de peluche en sillas, de espalda, para que se dieran la vuelta y nos hicieran de jurado”.

Ella se define como una artista del pop urbano. Durante 2023 grabó sus primeros temas musicales y tiene en carpeta seguir produciendo y grabando nuevos cortes. Es admiradora de músicos talentosisimos como Freddie Mercury, Michael Jackson, Adele, Cristina Aguilera, Celine Dion, Ariana Grande, entre otros. Entre los nacionales siente admiración por Tini Stoessel, Emilia Mernes y Duki.

Natacha cuenta que tiene una personalidad tímida, pero que eso no le impidió perseguir sus sueños: “desde que me vinculé con la música siempre quise crecer en este camino. Incluso viviendo en San Martín, Mendoza, siempre tuve como objetivo poder alcanzar mis metas como artista”, cuenta y agrega: “me gradué en Mendoza en Relaciones Internacionales, y a pesar de ello, cuando decidí radicarme en la Capital Federal, retomé mi camino artístico, hice diversos castings y este año lancé varios temas propios”.

“La música era mi cable a tierra. Cantaba y me olvidaba del mundo”, comenta mientras agrega que, entre sus objetivos, está lograr una fuerte comunicación con el público, ya que dice que le gustaría “que la gente note la empatía entre el artista y el público, transmitir que se puede luchar por los sueños. Y que no hace falta solo estar en Buenos Aires para luchar por lo que uno quiere, sino que aun viniendo desde el interior se puede luchar por lo que uno quiere y lograrlo desde donde se esté. El mensaje es que no hay que darse por vencido”.

Su historia es una cronología de alguien apasionada por lo que quiere. Y lo demuestra a cada paso y en todo momento. “Me vinculé con la música porque me apasiona, claramente me di cuenta de que a través de la música puedo mostrar quien soy. A pesar de ser una persona tímida cuando estoy en el escenario me transformo para contar y compartir lo que las canciones generan”, finaliza diciendo.