En la Plaza Próspero Molina se bailó de principio a fin en una nueva edición de la Noche del Cosquín Cuarteto. Bajo el cielo abierto y sobre el mítico escenario Atahualpa Yupanqui, el ritmo cordobés fue protagonista absoluto de una jornada que celebró la identidad, la emoción y y la potencia de una nueva camada de artistas que no sólo renueva el género, sino que lo proyecta hacia el futuro.
En ese pulso encendido, los artistas del sello Almenara brillaron con luz propia, consolidando su lugar como uno de los grandes referentes del cuarteto actual. Ulises Bueno encabezó una noche inolvidable, desplegando carisma y un repertorio que hizo cantar y bailar a miles de personas. La frescura de Desakta2, el talento y la fuerza escénica de Valentina Márquez, la energía arrolladora de Magui Olave y la entrega total de Simón Aguirre completaron un recorrido artístico intenso y emotivo. Una constelación de talentos que, uno tras otro, fue construyendo una narrativa musical intensa, emotiva y profundamente popular.
Cada show fue un capítulo dentro de una misma historia: la de un género vivo, en permanente transformación, que dialoga con nuevas generaciones sin perder su raíz. En ese cruce entre tradición y presente, Almenara reafirmó su identidad como un sello que impulsa talento, construye escena y proyecta futuro.
La Noche del Cosquín Cuarteto dejó una certeza: el cuarteto sigue latiendo con fuerza, y la nueva generación ya está marcando su propio camino.

