El uno de la psicodelia . Lo más parecido a un científico loco del rock, pero que también tiene sus baladas hermosas – y más de 15 discos, aterriza en Argentina el 7 de noviembre para dar un show único en Niceto Club. El encuentro, que debió esperar durante años, ya es una realidad y a banda completa. Algo imperdible folks.
Las entradas ya están disponibles a través de Venti. Todos los medios de pago aceptados. Galicia Visa: 6 cuotas sin interés. Además hay 20% de descuento para socios de la comunidad Futurock e Indie Hoy.
Y lo que todos nos preguntamos: ¿cómo y por qué después de tanto tiempooo?
En la primavera de 2025, justo por la época del lanzamiento de Possession , Ty empezó a escuchar voces. Al principio de modo calmo, pero más tarde gritándole: “¡¡¡Reuní a la banda de nuevo!!!”.
Al instante se le puso la cabeza a mil: empezó a pensar, crear, juntar y ordenar riffs para armar las canciones de un disco que tanto él como la banda —Ben Boye, Evan Burrows, Mikal Cronin y Emmett Kelly— terminarían llamando Chrome . El cromo —el elemento, no el álbum— es brillante, reflectante y resistente a la corrosión. Chrome , el álbum, también tiene todo eso: un rock con un rebote tremendo, entrelazado con pasajes de letras alusivas que se mueven de forma furtiva y sombría por caminos laberínticos en la oscuridad. Conecta fenómenos sociales e imágenes de sueños autobiográficos en ráfagas que te vuelan la cabeza tema tras tema, pegándole al hemisferio izquierdo y derecho de manera rápida y furiosa. Se compone de riffs masivos y un power demoledor en la base rítmica, un ataque y repliegue de guitarras mellizas, líneas reajustadas de distorsión fuzz y texturas de teclados brillantes y espesas. Todo mezclado de forma directa y flexible, colorido y limpio, dulce y picante, con la voz de vinagre y arena de Ty, y de vino y granos de nitrato de plata, marcando el camino. Eso es Chrome.
La banda se juntó rápido y con todo; entre las cinco cabezas compusieron la mitad de las canciones de este disco, mientras que en otras colaboraron Ty y Evan, y Matt Yoka y Denée Segall también aportaron lo suyo. Eso explica su naturaleza social de alto rendimiento y sus increíbles canciones al rojo vivo. Sus guitarras pegan de manera impecable: son como olas gigantes y fogatas en la playa con una energía oscura y apocalíptica, yendo del proto al punk y al grunge, proyectadas desde la energía colectiva de su conexión mental para sacudir las jaulas de la sociedad que está allá afuera.
Ahora sí, con un poco de data, qué dicen: se lo van a perder? Los vemos ahí.

