Trece músicos de El Prat de Llobregat y Lorena Álvarez presentan la versión de “Persona” en la decimoséptima edición del proyecto #Almeuritme

En el marco de la celebración del Día Mundial de la Música (21 de junio), este jueves día 18 se ha presentado el videoclip del proceso ciudadano de creación musical #Almeuritme, que tiene como objetivo promover que personas diversas de la ciudad se reúnan alrededor de un nexo común y compartido, la música. Este año, el proyecto ha partido de la interpretación del tema “Persona” de la cantautora asturiana Lorena Álvarez.

La banda ha sido formada por trece músicos y participantes de varias edades de la ciudad, la mayoría alumnas de L’Escola d’Arts en Viu y usuarios de los bucs de ensayo de La Capsa. Todos ellos junto a Lorena Álvarez son los protagonistas del videoclip de este año.
Además, el proyecto ha contado con otras derivadas: la participación de niños y niñas de la Escola Joan Maragall vinculados al proyecto Entretradis de L’Escola d’Arts en Viu y con el apoyo de El Prat Film Office en la búsqueda y gestión de localizaciones de la ciudad.

La edición de este año toma como hilo conductor trece artículos extraídos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. A partir de estos principios universales, la propuesta artística invita a reflexionar colectivamente sobre valores esenciales como la libertad, la igualdad, la dignidad, la paz y el respeto entre las personas.

En un contexto mundial marcado por los conflictos, las desigualdades sociales, los discursos de odio y la vulneración constante de derechos fundamentales, esta edición reivindica la necesidad de defender y preservar los derechos humanos como base imprescindible para construir una sociedad más justa, diversa y cohesionada.

La Capsa y L’Escola d’Arts en Viu han dinamizado un proceso ciudadano de creación artística con la participación de Lorena Álvarez. Esta experiencia artística forma parte de la iniciativa de creación musical #Almeuritme, que tiene como objetivo promover que personas diversas de la ciudad se reúnan alrededor de un nexo común y compartido: la música.

La propuesta ha contado con la participación de trece músicos de diferentes edades y trayectorias, así como de veinticinco niños y niñas de la Escuela Joan Maragall vinculados al proyecto Entretradis de L’Escola d’Arts en Viu. Todos ellos han compartido espacios de ensayo, experiencias y creatividad en un proceso colaborativo que pone en valor la música como herramienta de transformación social y cohesión comunitaria.

Para reforzar el mensaje de esta edición, cada una de las localizaciones escogidas para el rodaje ha sido seleccionada por su relación directa con los artículos trabajados de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y con personas, colectivos e iniciativas que, desde distintos ámbitos, contribuyen a hacer del mundo un lugar mejor. De este modo, los espacios que aparecen en el videoclip se convierten también en una representación visual de los valores de solidaridad, igualdad, inclusión y compromiso social que inspiran el proyecto.

La realización del videoclip ha corrido a cargo de la productora Elsabeth, colaboradora habitual de Almeuritme.

La trayectoria de Lorena Álvarez.
Lorena Álvarez es una cantautora asturiana que inició su trayectoria artística vinculada al mundo de la pintura, antes de comenzar a componer música a partir de 2010, compartiendo sus primeras canciones de forma cercana con su entorno.

En 2012 publicó su primer trabajo, La cinta, en formato casete, seguido ese mismo año por su edición en vinilo y CD bajo el título Anónimo. Su propuesta llamó rápidamente la atención en la escena independiente, con actuaciones en festivales como el Primavera Sound y giras como telonera de artistas como Julieta Venegas y colaboraciones en directo con Nacho Vegas. En 2014 grabó el EP en directo Dinamita en el Círculo de Bellas Artes de Madrid junto al coro La Dinamo, y en 2019 publicó su álbum Colección de canciones sencillas, consolidando una obra reconocida por su mezcla de folk, tradición e indie pop, con influencias que van desde Violeta Parra hasta Leonard Cohen o Patti Smith. Además de su faceta musical, destaca por implicarse en el diseño e ilustración de sus propios trabajos, integrando una dimensión visual muy cuidada en su obra.

17 años de la iniciativa de creación musical #Almeuritme
Celebramos 17 años de la iniciativa de creación musical Almeuritme, un proyecto que, a lo largo de sus diferentes ediciones, ha ido evolucionando en formatos, lenguajes y procesos, pero manteniendo siempre un mismo eje central: la creación colectiva a través de la música y la participación de la ciudadanía.

En sus primeras ediciones, el proyecto partía de una lógica más experimental, en la que las grabaciones realizadas por la ciudadanía en el espacio público servían como base para la creación de piezas musicales. Posteriormente, Almeuritme dio paso a interpretaciones colectivas de canciones ya existentes, en las que músicos de la ciudad compartían proceso creativo con artistas invitados, llevando la música a distintos espacios del municipio.

A lo largo de los años, el proyecto ha contado con la participación de numerosos artistas de referencia como Sidonie (2018), Los Ganglios (2019), Els Pets (2020), El Petit de Cal Eril (2021), Alondra Bentley (2022), Miqui Puig (2023), Enric Montefusco (2024) o Jofre Bardagí representando a Serrat en la edición de 2025 generando experiencias de trabajo conjunto en las que los ensayos, el proceso creativo y la grabación se convertían en parte fundamental del resultado final.

Cada edición ha servido también para explorar distintas miradas sobre el territorio y la vida en comunidad, abordando temáticas como la memoria colectiva, la identidad local, el valor del comercio de proximidad, la relación con el entorno natural o la tensión entre la vida cotidiana y la creatividad. En este sentido, Almeuritme se ha consolidado como un proyecto cultural que no solo produce piezas audiovisuales, sino que construye relato colectivo sobre el Prat y su gente.

En los últimos años, el proyecto ha seguido ampliando su dimensión simbólica y participativa, reforzando la implicación de músicos, colectivos y ciudadanía. Todo ello ha permitido que Almeuritme se mantenga como un espacio vivo de creación compartida, capaz de conectar generaciones, experiencias y sensibilidades diversas a través de la música.