El grupo vallisoletano, que a finales de los ’80 grabó dos discos, rompe décadas de silencio con material inédito inspirado en la I Guerra Mundial
Las composiciones estarán disponibles en Spotify CD y vinilo a partir de junio
A finales de los años ochenta, una banda vallisoletana se aupó al panorama del heavy nacional. En inglés, y con un estilo marcadamente alejado de lo que se producía en España, CROM conquistó un espacio propio en el imaginario ‘metal’ del momento. Casi cuatro décadas después de su disolución, el grupo resurge para lanzar su última carga: cuatro canciones inéditas inspiradas en las trincheras de la I Guerra Mundial. Estos temas, rescatados de un cajón, han vuelto a ser grabados a lo largo de dos años y verán la luz a finales de junio en CD y vinilo, así como en plataformas digitales (en julio).
Durante su intensa trayectoria, CROM consiguió varios hitos: publicar dos discos, cosechar una reseña en la mítica revista británica Kerrang! y grabar en los estudios Mediterráneo de Ibiza. Por esas instalaciones también pasaron gigantes como Judas Priest, Barricada, Medina Azahara o Ángeles del Infierno.
DE LOS PUEBLOS A LOS GRANDES ESCENARIOS
La banda comenzó a tomar consistencia en los estertores de los ochenta, logrando que sus canciones se colaran en los programas radiofónicos de dos grandes gurús del rock: El Pirata y el Mariskal Romero. Con un estilo que no dejaba indiferente a nadie, pronto compartieron escenario con Barricada o Paul Di’Anno (ex Iron Maiden). En muy poco tiempo, pasaron de tocar en las plazas de pequeños pueblos castellanos a los escenarios multitudinarios de Madrid, Barcelona o Zaragoza.
“No sonábamos ni a Barón Rojo ni a Obús. Nos dimos cuenta de que lo que tocábamos no era lo que se hacía en España”, señala Gabi, el batería. Su influencia era otra. Ride the Lightning, de Metallica, “fue como ver a Dios”, recuerda el vocalista, Luis Gadea. También les marcaron Iron Maiden, Black Sabbath, Manowar y los primeros discos de Mercyful Fate y Queensrÿche.
EL FINAL DE UN SUEÑO
Después del interés que despertó su primer disco, Steel for an age, producido por Julio Castejón (Asfalto) y editado por el sello Snif, estuvieron a punto de tocar el cielo con su segundo álbum, Wasteland. Más reseñas, más entrevistas, más giras, más conciertos, pero, increíblemente, surgieron problemas en la distribución del disco. Aquel chasco, y la obligación de concluir los estudios y cumplir con el servicio militar, doblegó a CROM, nombre tomado de las novelas de Robert E. Howard y su personaje Conan el Bárbaro.
CUATRO TEMAS INÉDITOS EN UNA CINTA TDK
¿CROM doblegado? No. En la recámara quedaron cuatro temas grabados en una cinta TDK en 1989. Las canciones estaban destinadas a formar parte del tercer LP de la banda que nunca llegó a ver la luz. Permanecieron guardadas hasta ahora. Las letras, que evocan el fango y las trincheras, se transforman en un manifiesto contra la crueldad de la guerra y sus devastadores efectos. Esta declaración supone la ¿última? carga de CROM. Luis (bajo y la voz), Gabi (batería), Mimi (guitarra) y Deni (guitarra) retoman los instrumentos.

