GRATIS: Auditorio Nacional.- Sinfonía N°1 y N°4 de Brahms, Orquesta Sinfónica Nacional, Dir. Mtro. Yeruham Scharvosky

La Dirección Nacional de Elencos Estables de la Presidencia de la Nación invita a un nuevo concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional, en su temporada artística 2026, en el Auditorio Nacional del Palacio Libertad.

Orquesta Sinfónica Nacional
Viernes 20 de marzo, 20 h |
Auditorio Nacional

La Orquesta Sinfónica Nacional interpretará dos de las Sinfonías más monumentales en la historia de la música occidental: bajo la dirección del Mtro. Yeruham Scharovsky interpretará la Sinfonía N°1 en do menor, Op. 68 y Sinfonía N°4 en Mi menor, Op. 98 de Johannes Brahms.

Brahms tenía tanto respeto por la tradición sinfónica que su Primera sinfonía fue terminada cuando Brahms tenía 43 años, en 1876, y después de casi 15 años de trabajo. Es famosa la expresión con la que confesó haber demorado esta incursión en la sinfonía por el hecho de sentir a sus espaldas los “pasos de gigante” de Beethoven.

Con un tiempo de maduración fuera de serie, esta primera sinfonía conforma una mirada hacia atrás que a la vez incluye gestos musicales indudablemente propios. Si tenemos en cuenta aquella influencia beethoveniana que Brahms decía no solo sentir sino incluso padecer, no es casual que las referencias a su antecesor sean bastante evidentes a lo largo de la primera sinfonía. De hecho, el movimiento final incluye una melodía que recuerda a la “Oda a la Alegría” de la Novena de Beethoven, y por la que esta sinfonía de Brahms fue llamada “la décima de Beethoven”.

La Sinfonía N°4 es la última de las obras sinfónicas -conocidas como tal- realizadas por el genial compositor alemán, aunque hubo otras obras que se le acercaron en su forma como el Doble Concierto (para violín y violonchelo), entre otras. Estrenada diez años después de aquella Sinfonía inicial, en uno de los momentos más felices del compositor, representa una de las obras más emocionales y melancólicas, que recuerda a sus memorias, su legado, sus amores perdidos, y todo aquello que llegó a conocer de aquella Viena que, con el tiempo, no volverá a ser como tal.

Si la obra sinfónica inicial retoma (y admira) las formas y la influencia beethoveniana, que sirvió de puente desde el Clasicismo hacia el Romanticismo, la cuarta sinfonía sirve de terreno fértil para el trabajo de un Gustav Mahler (quien compartió muchas conversaciones filosóficas con Brahms durante sus últimos años de vida) que llevó el lenguaje romántico a ese post-romanticismo del siglo XX.

Orquesta Sinfónica Nacional
Director invitado:
Yeruham Scharovsky
🎵 Johannes Brahms: Sinfonía N°1 en do menor, op. 68
🎵 Johannes Brahms: Sinfonía N°4 en Mi menor, Op. 98