Joseba Gotzon destila cuatro décadas de música en un abrazo sinfónico que une la raíz vasca con el alma del mundo. El artista portugalujo celebra su madurez creativa con el lanzamiento de «40 Sinfonikoa», una obra monumental editada íntegramente en castellano y euskera que ya se encuentra disponible en todas las plataformas digitales.
Grabado en Bolivia junto a la Orquesta Sinfónica Chuquiago Marka bajo la dirección de Christian Asturizaga, este nuevo álbum es un mapa de memoria y presente donde canciones icónicas como «Deserria» o «Maitasun sonetoa» renacen vestidas de gala orquestal junto a piezas inéditas. Con el respaldo de una trayectoria internacional que ha recorrido desde el Cáucaso hasta el Cono Sur, Gotzon firma un acta de fe en la belleza, transformando cuarenta años de discografía en un lienzo sonoro donde la voz desnuda se funde con la suntuosidad de los arreglos clásicos.
El devenir del tiempo, cuando se mide en compases y versos, suele decantar una esencia que solo los artistas de largo recorrido logran capturar. Joseba Gotzon, figura capital del escenario musical vasco y embajador de su cultura en latitudes tan diversas como Argentina, Venezuela, Cuba, México, Italia, Croacia, Georgia o Portugal, celebra hoy la plenitud de su madurez creativa. Tras cuarenta años de travesía discográfica, el cantautor portugalujo presenta su obra más ambiciosa hasta la fecha bajo el título de «40 Sinfonikoa». Este trabajo, que ya se puede encontrar en todas las plataformas digitales, se materializa como un salto cualitativo y un puente lírico entre el ayer y el presente. Para esta aventura, Gotzon ha buscado el refugio de la Orquesta Sinfónica Chuquiago Marka de Bolivia, bajo la dirección del maestro Christian Asturizaga, logrando una simbiosis donde la intimidad de su voz se funde con la suntuosidad de los arreglos orquestales.
La arquitectura de este nuevo álbum se sostiene sobre nueve piezas que funcionan como una síntesis emocional de su trayectoria. El proceso de creación tuvo lugar íntegramente en la capital boliviana, con la pericia del ingeniero de sonido Gustavo Navarre en el estudio Cantus y bajo la solemne acústica del Teatro Municipal Alberto Saavedra. El artista ha seleccionado con pulso firme canciones carismáticas como «Loreak bidali nizkizun», rescatada del álbum «Botere Zalantzakoak» de 1987, la icónica «Deserria» grabada originalmente en 1991, o «Bihotza ezin da erosi», pieza del disco «Nortasuna» de 1999 que narra la épica historia de la Selección Vasca de fútbol durante la Guerra Civil. El inventario se completa con «Maitasun sonetoa», dedicada al poeta universal portugalujo Mario Ángel Marrodán, y la evocadora «Urrundik», compuesta en 2021 como un tributo a la diáspora vasca.
En este ejercicio de introspección, Gotzon no se limita a la memoria, sino que proyecta su mirada hacia el futuro incluyendo cuatro composiciones inéditas. Entre ellas destacan «21 razones», escrita en 2020, y las obras nacidas en el año 2022: «Siéntete admirable», basada en un texto de Idoia Odriozola, la reflexiva «Ezer ez da berdiña» y «Sua», un relato que rescata los últimos recuerdos de una mascota. Este despliegue de sensibilidad ha contado con la maestría de destacados directores y compositores de orquesta como los gallegos Juan Durán y Carme Rodríguez, además de Diego Lurbe, director de la Orquesta Sinfónica Municipal de Olavarría en Argentina, Margarita Lorenzo de Reizabal, José Luis Canal, Mikel Gaztañaga y el propio Christian Asturizaga.

