Esta pieza es una alusión a la infancia. Expresa la idea de que todos conservamos a nuestro niño interior.

Dentro de la lírica Jaint juega con referencias (como la historia del país de Nunca Jamás) para explicar ese sentimiento particular que todos hemos experimentado: la melancolía y la añoranza de lo que fuimos, las ganas de volver a ser niños.

Fue compuesta por sintetizadores simultáneos, líneas melódicas con sonidos orientales, percusiones acentuadas y varios puentes instrumentales, con la intención de crear un mood de intriga y búsqueda; de esa manera el compositor plasma la sensación de un viaje en el tiempo y reencuentro con uno mismo.